
Violencia sexual en Cataluña: tendencias preocupantes
En Cataluña, en los últimos meses se ha registrado un aumento significativo en los delitos sexuales. Solo en uno de los principales centros médicos de Barcelona, durante los diez primeros meses de 2025 se notificaron 665 casos, un 6,5% más que en el mismo periodo del año anterior. La gran mayoría de los agresores son hombres, y casi el 87% de las víctimas son mujeres. Preocupa especialmente que cada vez más incidentes ocurren en entornos que parecían seguros, como el propio hogar o entre conocidos.
El análisis de las estadísticas revela que el problema va más allá de casos aislados. Cada vez más, las víctimas sufren violencia de personas en quienes confiaban. En el 60% de los casos los agresores eran conocidos de las víctimas, y entre las mujeres el 8,5% fue atacado por sus actuales o exparejas. Más de la mitad de los delitos se producen en domicilios, lo que desmonta el mito de la seguridad en casa.
Pérdida de la sensación de seguridad y nuevos retos
La situación se agrava aún más por el aumento de la brutalidad de los delitos. En 2025, el porcentaje de violaciones dentro de los casos reportados alcanzó el 65%, notablemente superior al año anterior. Casi el 39% de las víctimas sufrió lesiones físicas, desde hematomas y raspaduras hasta fracturas e intentos de estrangulamiento. En el 10% de los casos se trató de agresiones en grupo y, en algunos episodios, participaron más de tres personas.
Preocupa especialmente el hecho de que casi la mitad de las víctimas sufrieron agresiones mientras descansaban o se divertían. El mayor número de ingresos hospitalarios se registra durante los fines de semana y en los meses de verano, cuando la actividad en las calles y locales es especialmente alta. En octubre de 2025 se produjo un fuerte repunte de casos: 77 en un solo mes, cifra apenas inferior al nivel de los picos estivales.
Víctimas: edad, circunstancias y consecuencias
El perfil de los afectados es sumamente variado. La paciente más joven tenía 16 años y la mayor, 89. Aproximadamente el 38% de los ataques se dirigieron contra personas menores de 25 años, y el 5% de los casos correspondió a menores de edad. En la mayoría de las situaciones, las víctimas buscan ayuda en las primeras 24 horas tras el incidente, y si se considera un periodo de tres días, este porcentaje alcanza el 80%.
Las secuelas psicológicas para las víctimas suelen ser tan graves como las físicas. Solo la mitad logra recordar con claridad los detalles de lo sucedido, lo que está relacionado con el estrés extremo y, en algunos casos, con el consumo de alcohol o drogas durante la agresión. Muchas personas no pueden tomar de inmediato una decisión sobre qué hacer, pero todos los casos que llegan al hospital se remiten automáticamente al juzgado para iniciar una investigación.
Respuesta del sistema y apoyo a las víctimas
Ante el aumento de delitos en Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat, se ha creado un equipo especializado que agiliza la recolección de pruebas en casos de violencia sexual. Durante la primera semana tras la agresión, especialistas —forenses, ginecólogos, psicólogos y agentes de policía— trabajan con las víctimas para recopilar el máximo de evidencias y reconstruir lo ocurrido.
La accesibilidad a la ayuda también juega un papel clave: cada vez más víctimas acuden por iniciativa propia a los hospitales y aumenta el número de quienes deciden presentar denuncia ante la policía. Para víctimas y allegados hay disponible una línea de atención telefónica las 24 horas, y en situaciones de emergencia se puede recurrir a aplicaciones especiales para contactar rápidamente con las fuerzas de seguridad.
La sociedad ante el desafío
Expertos señalan que los centros médicos solo registran una parte de los casos reales, y que la magnitud del problema podría ser mucho mayor. Pese al aumento en el número de denuncias, muchas víctimas aún no se atreven a contar lo sucedido. El sistema sanitario y judicial necesita más recursos para responder de forma eficaz y apoyar a las personas afectadas.
La violencia sexual en Cataluña es cada vez un problema social más visible y grave. Las cifras de los últimos años son claras: no solo hacen falta medidas urgentes, sino también programas a largo plazo de prevención, información y protección para los grupos más vulnerables.












