
En Badalona, durante los dos primeros meses de 2026, ya se han registrado cinco muertes entre personas sin hogar, lo que ha encendido las alarmas entre los habitantes de Cataluña. Esta situación pone en evidencia la grave carencia de infraestructura social y genera dudas sobre la actuación de las autoridades locales. El cierre del único albergue municipal y la falta de un comedor social han aumentado la preocupación entre vecinos y activistas.
El último caso se produjo el 15 de febrero, cuando en el barrio de Puigfred, en la frontera con Santa Coloma de Gramenet, fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre de unos 60 años. Según El Pais, la víctima se encontraba dentro de un coche y tenía vigente una orden judicial de alejamiento respecto a una vecina de Badalona. Este hecho, el quinto desde principio de año, ha desatado una ola de críticas hacia la administración municipal y el propio alcalde Xavier García Albiol (PP).
Respuesta social
Organizaciones de Badalona como Badalona Acull llevan meses exigiendo a las autoridades la reapertura inmediata del albergue Can Bofí Vell, cerrado en la primavera de 2024. Afirman que, tras el cierre, las personas sin hogar prácticamente se han quedado sin opciones para pasar la noche o recibir ayuda básica. Sus representantes advierten que muchas muertes pasan desapercibidas para la opinión pública y las investigaciones son difíciles por la falta de información oficial.
Ante el aumento de tragedias, los partidos de la oposición intensificaron la presión sobre el ayuntamiento. Representantes de Comunes solicitaron una sesión extraordinaria del pleno municipal para debatir medidas de apoyo urgente a las personas sin hogar. Exigen la elaboración e implementación de un plan anticrisis que permita reducir el número de muertes en las calles de la ciudad.
Posición de las autoridades
Las autoridades locales de Badalona aún no han propuesto soluciones concretas, lo que genera malestar entre vecinos y activistas. Según Jaume Ventura de Badalona Acull, el proceso de confirmación de cada fallecimiento se alarga y la información sobre las víctimas a menudo es incompleta. Esto alimenta la sensación de impunidad y anonimato de lo que ocurre, empeorando la situación.
También aumenta la presión sobre la administración municipal desde el gobierno catalán. Mònica Martínez Bravo, responsable de derechos sociales e inclusión, afirmó que la Generalitat fue la primera en exigir la reapertura del albergue municipal. Además, anunció la elaboración de una nueva ley que obligará a todos los ayuntamientos de Cataluña a garantizar un nivel mínimo de apoyo a las personas sin hogar. Sin embargo, según El Pais, las organizaciones sociales consideran que el presupuesto propuesto es insuficiente para abordar el problema.
Consecuencias y desafíos
La situación en Badalona refleja un problema más amplio que enfrentan muchas ciudades de España. El aumento del número de personas sin hogar, la escasez de albergues y la falta de programas integrales de apoyo conducen a consecuencias trágicas. En medio de una crisis de vivienda agravada y el encarecimiento del alquiler, los grupos vulnerables se encuentran en una posición aún más difícil.
En los últimos años se han registrado casos similares en otras ciudades de Cataluña, donde el cierre de centros sociales provocó un aumento de la mortalidad entre personas sin hogar. Según russpain.com, en 2025 también se reportaron muertes en las calles de Barcelona y Girona, lo que generó debate público y llevó a una revisión de los programas municipales de apoyo. A pesar de algunas iniciativas, el problema persiste y el número de personas necesitadas sigue creciendo.
En general, la situación en Badalona ha abierto un debate sobre la eficacia de las políticas sociales a nivel local y regional. La cuestión de quién debe asumir la responsabilidad por la vida de las personas sin hogar sigue sin resolverse, y la búsqueda de soluciones requiere la colaboración de todas las partes implicadas.












