
La carrera urbana por el brillo navideño
En las últimas semanas del año, las ciudades españolas se convierten en auténticos escenarios de competencia por el título de la capital más luminosa y festiva de la Navidad. Los ayuntamientos no escatiman recursos para sorprender a residentes y turistas con grandiosas iluminaciones y captar la atención de todo el país. En 2025, esta tradición solo va en aumento: los presupuestos para las luces crecen y la rivalidad entre ciudades es cada vez más feroz.
Vigo vuelve a ser el centro de todas las miradas, cuando el alcalde Abel Caballero inauguró con gran ceremonia 12 millones de bombillas LED y un árbol de 45 metros de altura. Miles de vecinos asistieron al acto, y el gasto total de la celebración alcanzó los 2,4 millones de euros. El alcalde no oculta su orgullo: según él, la Navidad ya se asocia directamente con esta ciudad.
Madrid y Badalona tampoco se quedan atrás. En la capital, destinaron un récord de 6 millones de euros a la iluminación, instalaron más de 13 millones de bombillas y el encendido estuvo a cargo del famoso piloto Carlos Sainz. En Badalona, con un presupuesto de 2,2 millones, el alcalde Xavier García Albiol lleva varios años intentando superar a Vigo en la altura del árbol, pero este año volvió a quedarse dos metros por debajo.
Estrellas en la inauguración y visitantes inesperados
En la competencia por atraer la atención del público, las ciudades invitan a celebridades para participar en las ceremonias de inauguración. En Madrid, la celebración contó con un concierto del popular cantante Pablo López. Pero la verdadera sensación llegó desde Murcia: allí, el actor de Hollywood Richard Gere fue invitado para encender las luces festivas. El ayuntamiento destinó 1,5 millones de euros a la iluminación, y la visita de la estrella generó un intenso debate entre los habitantes y en la prensa.
Las autoridades de Murcia se apresuraron a asegurar que el actor y su esposa llegaron para apoyar a una fundación benéfica que ayuda a niños con cáncer, y que participan en la ceremonia de manera totalmente gratuita. Sin embargo, las discusiones sobre el coste de este tipo de eventos y su conveniencia no cesan.
Quejas ciudadanas y protestas contra la iluminación festiva
El ambiente festivo no agrada a todos. En varias ciudades, los vecinos del centro expresan su malestar por el ruido, las multitudes de turistas y la dificultad para llevar una vida normal. En Toledo, durante la inauguración de la iluminación, se realizó una protesta: los ciudadanos exigieron respeto a su derecho al descanso, reclamando que la ciudad no se convierta en un decorado turístico.
En Vigo, la situación se agravó tanto que un tribunal obligó al ayuntamiento a garantizar los derechos de los vecinos tras numerosas quejas por el ruido y la luz durante las fiestas. Las asociaciones vecinales sostienen que, durante casi dos meses, es imposible llevar una vida normal debido a los constantes eventos y la afluencia masiva de visitantes.
Economía, ecología y salud: la otra cara de las fiestas
Las autoridades municipales destacan los beneficios económicos de las celebraciones a gran escala: aumento del flujo turístico, mayor facturación para los negocios y creación de un ambiente festivo. Sin embargo, científicos y ecologistas advierten sobre posibles consecuencias negativas. Según ellos, la iluminación excesiva provoca contaminación lumínica, incrementa las emisiones de CO2 y altera los biorritmos de las personas.
Los especialistas señalan que la luz intensa puede afectar negativamente la calidad del sueño, provocar problemas de salud e incluso estar relacionada con ciertas enfermedades. Los expertos recomiendan moderación y un enfoque sensato en la organización de eventos festivos, para mantener el equilibrio entre la alegría y el bienestar de los ciudadanos.












