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Cómo el modelo Alzira pierde terreno en la sanidad de Valencia y España

Privatización de la sanidad en Valencia: ¿por qué el modelo Alcira queda en el pasado?

En Valencia llega a su fin la era de la gestión privada de hospitales. El modelo Alzira pierde apoyo tras escándalos y críticas. Descubre cómo está cambiando el sistema sanitario de la región.

En los últimos años, la Comunidad Valenciana ha experimentado un cambio significativo en el enfoque de la organización de la atención sanitaria. El modelo Alzira, que en su día se consideró innovador e incluso prometedor, está siendo progresivamente dejado atrás. Esta fórmula consistía en que departamentos sanitarios completos eran gestionados por empresas privadas, que recibían una cantidad fija por cada habitante. La idea era garantizar la sostenibilidad del sistema y mejorar su eficiencia.

Sin embargo, en la práctica, la situación resultó ser mucho más compleja. A principios de la década de 2000, casi un millón de residentes de la región eran atendidos bajo este esquema. Pronto, el modelo se implementó en varios hospitales de Valencia y posteriormente se extendió a otras regiones, incluyendo Madrid. No obstante, fuera de Valencia, el éxito fue mucho más limitado. Las autoridades regionales promovieron activamente este sistema, asegurando que permitiría ahorrar fondos públicos y mejorar la calidad de los servicios gracias a la competencia entre operadores privados.

Problemas y críticas

Desde sus inicios, el modelo Alzira se enfrentó a serias dificultades. Apenas unos años después de su lanzamiento, el gobierno regional tuvo que intervenir para evitar que el proyecto fracasara. En 2003, se revisaron las condiciones de los contratos: los pagos a las empresas privadas aumentaron y el control sobre el proceso se debilitó en la práctica. Esto desató una ola de críticas por parte de expertos y de la sociedad.

Los informes oficiales señalaban la falta de un análisis adecuado antes de lanzar el proyecto, una regulación deficiente y mecanismos de responsabilidad poco claros. La Comisión Nacional de la Competencia advertía que la mayoría de las licitaciones eran ganadas por la misma empresa —Ribera Salud—, lo que ponía en duda la idea misma de competencia. Como resultado, en lugar del ahorro esperado, el sistema se convirtió en una fuente de nuevos gastos y conflictos.

Cambio de rumbo

La situación cambió tras las elecciones de 2015, cuando un nuevo gobierno asumió el poder. Se tomó la decisión de devolver gradualmente la gestión de los hospitales al sector público. Este proceso resultó complejo y estuvo marcado por numerosas dificultades, pero la apuesta por abandonar la privatización fue firme.

En 2023, incluso representantes del Partido Popular, que anteriormente habían apoyado el modelo Alzira, aceptaron no renovar las concesiones privadas. Esto fue una señal para todo el sector: la era de la privatización sanitaria en Valencia está llegando a su fin. Los recientes acontecimientos, incluidos los comentarios de la dirección de Ribera Salud sobre la necesidad de aumentar las listas de espera para obtener beneficios, solo intensificaron el descontento social y aceleraron el regreso a la gestión pública.

Consecuencias para el sistema

Durante mucho tiempo, el modelo de Alzira fue considerado un referente, pero ahora es calificado como un experimento fallido. Los críticos señalan que se priorizaron los intereses financieros de empresas privadas por encima de la calidad de la atención sanitaria. Los recientes escándalos, relacionados con intentos de manipular los indicadores para aumentar las ganancias, así lo demuestran.

Como consecuencia, la confianza en los operadores privados del sector sanitario ha disminuido notablemente. Las autoridades regionales apuestan por el desarrollo y la modernización de los hospitales públicos, y la experiencia de Alzira ahora sirve de advertencia para otras regiones de España. La cuestión sobre el futuro de este tipo de modelos sigue abierta, pero la tendencia a devolver el control al Estado es evidente.

Reacción social

La opinión pública en Valencia y en otras regiones de España se inclina cada vez más a favor de la gestión pública de la sanidad. La ciudadanía exige transparencia, responsabilidad e igualdad en el acceso a los servicios. Los escándalos en torno a Ribera Salud y otros operadores privados no han hecho más que reforzar este sentir.

Numerosos expertos consideran que el retorno a la gestión pública permitirá mejorar la calidad de la atención sanitaria y reducir los riesgos de corrupción. Sin embargo, este proceso es lento y requiere un esfuerzo considerable tanto por parte de las autoridades como de la comunidad médica.

Por si no lo sabía, Ribera Salud es la mayor empresa privada que gestionó hospitales bajo el modelo Alzira en la Comunidad Valenciana. Fue creada a finales de los años 90 y se convirtió en símbolo de la privatización de la sanidad en la región. La compañía ha sido repetidamente criticada por su falta de transparencia y la prioridad de los intereses comerciales. Tras una serie de escándalos y un cambio de rumbo político, su influencia en el sistema sanitario español disminuyó notablemente.

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