
Cada verano en España, miles de hectáreas de bosque se ven amenazadas por el fuego. Solo en julio de 2025 se registraron 26.900 hectáreas quemadas, un 10% menos que la media de los últimos años. En agosto, esta cifra ya superaba las 16.000 hectáreas, y la situación sigue siendo tensa debido a numerosos focos activos. En la lucha contra estos incendios de gran magnitud y otras emergencias, la Unidad Militar de Emergencias (Unidad Militar de Emergencias, UME) juega un papel fundamental.
La historia de la creación de la UME comenzó en 2005, cuando el gobierno de España decidió formar una unidad militar especializada para responder ante grandes catástrofes y amenazas. Ya en 2006, la UME se convirtió en la primera fuerza operativa movilizada en situaciones de emergencia grave. En 2011, se aprobó un protocolo especial que regula el despliegue y actuación de esta unidad.
Según este documento, la UME puede ser activada para intervenir ante desastres naturales como inundaciones, terremotos, deslizamientos de tierra, fuertes nevadas y otros fenómenos meteorológicos extremos. Además, participa en la extinción de incendios forestales, la gestión de emergencias tecnológicas —incluidas amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares—, así como en la respuesta ante ataques terroristas y contaminación ambiental. En caso necesario, la UME también puede desplegarse fuera del país en el marco de misiones europeas e internacionales de protección civil.
En 2015, la función de la UME se consolidó en la legislación nacional: la unidad obtuvo el estatus de organismo público responsable de la respuesta a emergencias. En situaciones de emergencia de ámbito nacional, la UME depende directamente del Ministerio de Defensa, lo que permite una toma de decisiones ágil y una reacción rápida ante las amenazas.
En 2017 se creó la Escuela Militar de Emergencias para la formación del personal, y en 2018 la estructura de la UME fue optimizada para aumentar su eficacia. Para 2020, el servicio había consolidado su modelo organizativo y ampliado sus capacidades técnicas.
Actualmente, la UME actúa únicamente por orden del gobierno, cuando la magnitud de una catástrofe supera las capacidades de los servicios civiles o se requiere apoyo especializado. Las principales tareas de la unidad son la protección de la población, el restablecimiento del orden y la seguridad de infraestructuras críticas.
La UME está dirigida por un general que reporta al Ministro de Defensa. El mando operativo en caso de emergencias nacionales se ejerce bajo control del Ministerio del Interior. La estructura cuenta con cinco batallones desplegados en diferentes regiones: en Madrid (Torrejón de Ardoz), Sevilla (Morón), Valencia (Bétera), Zaragoza y León (San Andrés del Rabanedo). Además, la UME incluye un batallón de transmisiones, un regimiento de apoyo y dos unidades en las Islas Canarias.
Cada batallón está compuesto por un mando, una compañía de apoyo, dos compañías de intervención ante desastres naturales y una compañía de ingenieros. Bajo el control operativo de la UME también se encuentran unidades aéreas — el 43º Grupo de la Fuerza Aérea y un batallón de helicópteros, lo que permite una respuesta rápida ante cualquier emergencia.
Actualmente, en la UME sirven 3.278 militares, incluyendo oficiales, suboficiales y tropa. Las mujeres representan aproximadamente el 7,5% del personal, es decir, 244 personas. Todo el personal recibe una formación específica para actuar en situaciones de incendios, inundaciones, tormentas de nieve, derrumbes y otras emergencias, además de adquirir habilidades en primeros auxilios de emergencia.
El salario de los miembros de la UME es ligeramente superior al de sus colegas de otras ramas del ejército. Esto se debe a pagos adicionales por la dificultad, la responsabilidad y la disponibilidad permanente para intervenir. De media, un soldado o marinero recibe entre 1.600 y 1.700 euros al mes, incluidas las bonificaciones. Los cabos ganan unos 1.800 euros, los sargentos alrededor de 2.100 euros, los oficiales superiores hasta 2.850 euros, los tenientes unos 2.750 euros, y los coroneles más de 3.700 euros. Los pagos adicionales dependen del puesto, la naturaleza del trabajo y la necesidad de permanecer cerca de la base.
Para ingresar en la UME se requiere al menos 6-7 años de experiencia en otras unidades militares, así como cumplir con los requisitos físicos y psicológicos. Los candidatos deben superar pruebas de resistencia y natación, además de un examen médico. Asimismo, los reservistas pueden acceder a la UME tras completar un curso especial de formación que incluye clases teóricas y prácticas, así como entrenamiento en primeros auxilios en situaciones de catástrofe.
La Unidad Militar de Emergencias sigue siendo una de las estructuras más móviles y técnicamente equipadas de España, capaz de responder rápidamente a cualquier amenaza, desde desastres naturales hasta accidentes tecnológicos y atentados terroristas.












