
En 1977, España se encontraba al borde de un punto de inflexión histórico. En el centro de los acontecimientos estaba Belén Landáburu, la única mujer entre los diputados de las últimas Cortes de la era franquista. Su participación fue decisiva en el proceso de desmantelamiento de la dictadura, un hecho que sigue suscitando debates y admiración.
Landáburu, originaria de Burgos, a sus 91 años recuerda cómo un día el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda, detuvo su comitiva para agradecerle personalmente su valentía y su papel en el cambio. En aquellos días, cuando el país oscilaba entre el pasado y el futuro, fue su voz y determinación lo que ayudó a España a dar el paso hacia la libertad.
Tres días que cambiaron el país
En noviembre de 1977, Madrid fue escenario de sesiones cruciales de las Cortes. Entre bastidores se vivían auténticos dramas políticos dignos de una novela de espías. El recién nombrado presidente del gobierno, Adolfo Suárez, junto a su círculo más cercano, elaboraba un plan para desmantelar el antiguo sistema. Se recurría a maniobras ingeniosas, reuniones secretas e incluso a la temporal reclusión de los miembros más conservadores del régimen: los enviaron a Panamá para evitar que obstaculizaran el proceso.
En esos días tensos, la capital vivía una atmósfera de incertidumbre. Nadie sabía si las reformas se llevarían a cabo de manera pacífica o si el país tendría que afrontar otra ola de violencia. Pero, paso a paso, gracias al empeño de personas como Landáburu, el país avanzaba hacia la democracia.
Los actores invisibles y la presión internacional
En estos acontecimientos jugaron un papel clave no solo los políticos españoles, sino también fuerzas extranjeras. El documental «Voladura 76» presta especial atención a la influencia de Estados Unidos y a la reacción de la comunidad internacional ante los cambios en Madrid. Tras la votación decisiva, cuando el antiguo régimen cayó, las felicitaciones llegaron incluso de figuras como Henry Kissinger.
Dentro del país, Suárez y su equipo actuaron con cautela, procurando no provocar al ejército ni a la ultraderecha. Buscaron compromisos y negociaron con antiguos partidarios de Franco para evitar un baño de sangre. Finalmente, pese a todos los riesgos, España logró dar el paso hacia una nueva realidad política.
El legado del cambio y la mirada hacia el futuro
Las escenas finales del documental muestran a Suárez, pensativo, mirando al techo del Congreso tras la histórica votación. En ese instante, quizá ya intuía que al país le esperaban nuevas pruebas: cinco años después, tratarían de dar un golpe de Estado militar que, afortunadamente, fracasaría.
La historia de Belén Landáburu es un recordatorio de que incluso una sola voz puede cambiar el destino de todo un país. La España de 1977 demostró cómo el coraje y la determinación de personas individuales pueden abrir el camino hacia la verdadera libertad.












