
En vísperas de las elecciones anticipadas en Aragón, la atención de los españoles se centra en cómo las divisiones internas dentro de la izquierda podrían alterar el panorama político regional. Por primera vez, una mujer lidera Izquierda Unida en Aragón: Marta Abengochea, un hecho que ya simboliza el cambio. Su nombramiento coincidió con unas negociaciones aceleradas y la formación de una coalición con Movimiento Sumar, situando al partido en primer plano en el momento más intenso de la campaña electoral.
Para muchos habitantes de la región, estos comicios no son simplemente otra votación, sino una oportunidad real de influir en el futuro de los servicios públicos, la política económica e incluso en la propia estructura del poder. En un contexto donde parte del electorado de izquierda se siente decepcionado y muestra apatía, la cuestión de la movilización resulta clave. Abengochea subraya que el éxito no se medirá solo por el número de escaños, sino también por la capacidad de atraer de nuevo a las urnas a quienes el año pasado se quedaron en casa ante el temor al avance de las tendencias de derechas y de ultraderecha.
Crisis de confianza
En los últimos años, España ha experimentado una tendencia persistente de desilusión política, especialmente entre los simpatizantes de los partidos de izquierda. Las causas no solo se encuentran en los escándalos de corrupción o acoso sexual, sino también en un profundo agotamiento por los constantes conflictos internos y la falta de una estrategia común. Según Abengochea, gran parte de la responsabilidad recae en las fuerzas socialdemócratas, que, en su opinión, con demasiada frecuencia ceden ante la agenda neoliberal, dejando a las personas en la inestabilidad y obligándolas a luchar solas por sobrevivir.
Este proceso lleva a los ciudadanos a sentirse alejados de las instituciones que deberían protegerlos. Como resultado, incluso los votantes más fieles empiezan a cuestionar la necesidad de participar en las elecciones, lo que puede beneficiar a los adversarios de la derecha. Las divisiones internas entre los partidos de izquierda solo agravan la situación, generando una sensación de caos e incapacidad para actuar de forma conjunta.
Economía y recursos
Uno de los temas más sensibles para los habitantes de Aragón sigue siendo la privatización de los servicios públicos y la explotación de los recursos naturales. Según Abengochea, el actual modelo, enfocado en atraer grandes proyectos de inversión —principalmente centros de procesamiento de datos—, conduce al agotamiento de los recursos y no favorece el desarrollo de la economía local. Ella insiste en la necesidad de imponer una moratoria sobre nuevos proyectos de este tipo y en revisar los criterios para la ubicación de instalaciones industriales, con el objetivo de proteger los intereses de los habitantes locales y garantizar una transición justa hacia una energía sostenible desde el punto de vista medioambiental.
Un elemento clave de la estrategia, según la líder de Izquierda Unida, debe ser el desarrollo de una base productiva orientada a las necesidades reales de la región y no a los intereses especulativos de las grandes corporaciones. Sólo así, afirma, será posible crear empleos dignos y frenar la despoblación de las zonas rurales.
Demografía e infraestructuras
El problema de la despoblación en Aragón es especialmente grave. La solución, según Abengochea, pasa no solo por incentivos económicos, sino también por garantizar servicios públicos de calidad en todo el territorio. Esto incluye acceso a la educación, salud, infraestructuras de transporte y apoyo a las pequeñas empresas. Destaca que las subvenciones estatales deben estar directamente vinculadas a la creación de empleo digno y a evitar la deslocalización de empresas fuera de la región.
La cuestión de la financiación también genera controversia. Aunque la reforma del sistema de reparto de fondos entre autonomías propuesta por el gobierno se considera un avance, según Abengochea no tiene en cuenta las particularidades de Aragón, como la baja densidad de población, el relieve complicado y el elevado envejecimiento. Ella insiste en la necesidad de una renta mínima garantizada para cubrir el coste real de la prestación de servicios antes de entrar en los detalles de la reforma.
Retos en infraestructuras
En el ámbito de las infraestructuras, según Abengochea, hay una evidente falta de inversiones, en especial en la red ferroviaria. En lugar de desarrollar rutas regionales y mejorar la accesibilidad, se da prioridad a los proyectos de líneas de alta velocidad, lo que a su juicio refleja un enfoque neoliberal compartido tanto por la derecha como por los socialdemócratas. Abengochea considera que solo un mayor peso de la izquierda puede revertir esta tendencia y devolver la atención a las necesidades de las comunidades locales.
Pese a las discrepancias entre los partidos de la izquierda, Abengochea subraya que la rivalidad entre ellos es lo último que la región necesita. Hace un llamamiento a trabajar juntos por un objetivo común, aunque finalmente las fuerzas políticas concurran a las elecciones por separado. El objetivo principal es evitar que la izquierda siga perdiendo peso y garantizar la máxima participación electoral para que cada voto cuente.











