
Las luchas internas en Vox han alcanzado una nueva dimensión tras la decisión de la dirección de apartar a uno de los fundadores, lo que impactó de inmediato en la escena política de Madrid. Este acontecimiento es relevante para los españoles, ya que podría alterar el equilibrio de fuerzas en el ayuntamiento y modificar la dinámica habitual en la toma de decisiones. En un contexto donde la estabilidad política de la capital depende directamente de la dinámica interna de los partidos, este tipo de cambios despierta una estrecha atención.
La situación se agravó después de que el Comité Ejecutivo Nacional del partido votara por unanimidad la destitución de Javier Ortega Smith como líder del grupo municipal de Madrid. En su lugar fue nombrada Arancha Cabello, pero Ortega Smith se negó a acatar la decisión y permaneció en el cargo, lo que provocó una reacción contundente de la dirección. Según informa Elconfidencial, el partido abrió un expediente disciplinario y suspendió temporalmente la afiliación del político.
Causas del conflicto
Las discrepancias internas en Vox venían gestándose desde hacía varios meses. Ortega Smith, pese a haber sido desplazado progresivamente de posiciones clave, seguía luchando por mantener su influencia en la capital y llegó a anunciar su intención de volver a presentarse en 2027. Su negativa a abandonar el puesto fue la gota que colmó el vaso para la dirección, que decidió actuar con firmeza. En una carta dirigida a los líderes del partido, Ortega Smith les acusó de manipulación y falta de transparencia, lo que aumentó aún más la tensión.
La dirección de Vox, por su parte, calificó las acciones de Ortega Smith como una falta grave al reglamento interno. Según Elconfidencial, este tipo de procedimiento disciplinario no se había aplicado antes en Madrid. La suspensión temporal del partido fue la consecuencia lógica de una serie de destituciones iniciadas ya en 2022, cuando Ortega Smith perdió el cargo de secretario general.
Consecuencias para Madrid
Como resultado de estos acontecimientos, el grupo político de Vox en el Ayuntamiento quedó dividido. Algunos concejales apoyan a Ortega Smith, entre ellos Carla Toscano; otros, en cambio, se alinearon con la nueva dirección y Arancha Cabello. De acuerdo con Elconfidencial, la tensión interna dentro de la agrupación ha alcanzado su punto máximo y la influencia del partido en la toma de decisiones en Madrid ha disminuido notablemente.
Paralelamente, la dirección de Vox designó a Íñigo Henríquez de Luna como responsable de la política municipal en la región. Su experiencia en el Ayuntamiento lo convierte en una de las figuras clave para los futuros cambios internos. Sin embargo, la situación sigue siendo inestable y es difícil prever cómo evolucionarán los acontecimientos.
Purgas internas en el partido
En los últimos años, Vox ha realizado varias reestructuraciones internas que han desembocado en la salida de varias figuras destacadas. Ortega Smith fue perdiendo influencia de manera progresiva: primero lo trasladaron del cargo de vicepresidente a una posición menos relevante, después le retiraron su participación en comisiones parlamentarias e incluso lo ubicaron en los escaños traseros del Congreso de los Diputados. Estas decisiones formaron parte de una estrategia más amplia para reforzar el control de la dirección sobre el partido.
Según informa Elconfidencial, los conflictos internos y las acusaciones públicas contra los líderes de Vox precipitaron el proceso de separación. Como consecuencia, el partido se encontró en una situación donde su influencia en Madrid quedó amenazada y la propia facción al borde de la fractura.
En los últimos años, los partidos españoles se han enfrentado cada vez más a conflictos internos que han dado lugar a sonoras dimisiones y reestructuraciones. Ya se han producido situaciones similares en otras fuerzas políticas, cuando el desacuerdo con la dirección ha llevado a la expulsión de miembros clave. En 2024, una de las mayores formaciones del país vivió una crisis parecida, generando un intenso debate sobre la transparencia y la democracia dentro de las organizaciones políticas. Estos hechos reflejan que la lucha por el poder y la influencia en el seno de los partidos sigue siendo uno de los temas centrales de la política española.












