
Popularidad de los radiadores eléctricos en los hogares españoles
Con la llegada del frío, los residentes en España recurren cada vez más a los radiadores eléctricos para mantener una temperatura confortable en sus casas. Estos dispositivos son especialmente demandados en pisos y viviendas sin calefacción central o sistemas fijos. Su fácil instalación y portabilidad los convierten en una solución práctica para la calefacción temporal o complementaria.
Sin embargo, junto con la comodidad surge la pregunta: ¿es realmente económico utilizar estos aparatos durante toda la temporada de calefacción? Muchos propietarios de pisos notan un aumento considerable en la factura eléctrica si los radiadores funcionan varias horas al día.
Consumo energético y funcionamiento de los aparatos
Normalmente, los radiadores eléctricos tienen una potencia cercana a 2.000 vatios (2 kW), lo que les permite calentar eficazmente estancias de hasta 15 metros cuadrados. Toda la energía que consumen se transforma en calor, garantizando así una alta eficiencia. Sin embargo, el coste final depende no solo de la potencia, sino también del tiempo de uso y de la calidad del aislamiento de la vivienda.
Si se utiliza un radiador de potencia media durante cuatro horas al día, el consumo diario será de unos 8 kWh. Con el precio medio de la electricidad en España situado en 0,14 euros por kWh, el gasto diario será de aproximadamente 1,12 euros. Al mes, la suma puede superar los 33 euros si no se toman medidas adicionales de ahorro.
Comparativa con otros sistemas de calefacción
Además de los radiadores, en las viviendas españolas se suelen usar convectores y calefactores. Su potencia suele ser similar —unos 2.000 vatios—. Los convectores calientan el aire de manera gradual y funcionan prácticamente en silencio, mientras que los calefactores ofrecen un calentamiento rápido gracias al ventilador incorporado. Aunque el principio de funcionamiento es distinto, ambos consumen aproximadamente la misma cantidad de electricidad en condiciones de uso similares.
De media, una hora de uso de cualquiera de estos aparatos cuesta entre 0,28 y 0,50 euros, dependiendo de la tarifa eléctrica y el modo de funcionamiento. Si se usan durante muchas horas, el gasto puede aumentar considerablemente, sobre todo si la casa tiene mal aislamiento o si las ventanas y puertas dejan pasar el frío.
Cómo reducir los costes de calefacción
Para evitar gastos innecesarios, los expertos recomiendan encender los radiadores sólo en las habitaciones que estén ocupadas y, si es posible, aprovechar las horas en que la electricidad es más barata. También es importante revisar el estado de ventanas y puertas: incluso pequeñas rendijas pueden provocar pérdidas significativas de calor y hacer que los aparatos funcionen durante más tiempo.
Medidas adicionales como utilizar cortinas gruesas, alfombras y burletes ayudan a mantener el calor en el hogar y a reducir el consumo de electricidad. Así se puede conseguir una temperatura confortable sin que aumenten en exceso los gastos de suministros.












