
En varias ciudades españolas, la policía ha detenido a un grupo delictivo cuyos miembros se especializaban en robos a personas mayores. Su método era simple pero efectivo: los delincuentes se acercaban a los pensionistas fingiendo cuidado y amabilidad, y en cuestión de minutos les despojaban de sus objetos de valor.
La operación de detención comenzó tras una serie de denuncias de las víctimas. Según se pudo comprobar, los delincuentes actuaban siguiendo un esquema bien ensayado: una o dos mujeres, vestidas de manera pulcra y con actitud especialmente amigable, se acercaban a sus víctimas en lugares públicos —muchas veces cerca de farmacias, parques o centros médicos. Bajo el pretexto de pedir ayuda o simplemente entablando conversación, empezaban a mostrar un trato “cálido”, en ocasiones con insinuaciones de coqueteo. En ese momento, de forma inadvertida, sustraían relojes caros, joyas o el dinero que los pensionistas acababan de retirar en el cajero automático.
Mientras la víctima no lograba reaccionar, un cómplice ya esperaba en un coche cercano para huir rápidamente del lugar. En la mayoría de los casos, los afectados se daban cuenta del robo solo al llegar a casa, cuando ya era demasiado tarde para actuar por su cuenta.
Operación internacional y detenciones
La investigación llevó a los agentes a descubrir toda una red que tenía su base en Madrid, pero operaba en todo el país. Los delincuentes cambiaban de ciudad regularmente para no llamar la atención y evitar que la policía les siguiera el rastro. Finalmente, gracias a la colaboración con sus homólogos europeos, se logró detener a doce personas —ocho hombres y cuatro mujeres— en territorio rumano. Tras su extradición, todos fueron puestos bajo custodia en España.
Durante los registros realizados en España y Rumanía, se incautaron decenas de relojes de lujo, joyas de oro y grandes sumas de dinero en efectivo. Además, la policía embargó propiedades y vehículos comprados con fondos robados. Los líderes de la banda llevaban un estilo de vida opulento, invirtiendo en viviendas y coches de alta gama, mientras que los ejecutores procuraban pasar desapercibidos y vivir modestamente.
La geografía de los delitos y las medidas de precaución
El grupo operaba no solo en Madrid, sino también en Barcelona, Sevilla, Valencia, Alicante, Granada y Murcia. Sus víctimas eran, con frecuencia, turistas y residentes en zonas populares. Los objetos robados se enviaban a Rumanía, donde eran ocultados entre ropa o electrodomésticos.
La policía recuerda: si alguien muestra un interés excesivo de forma inesperada en la calle, es recomendable estar en alerta. Los delincuentes pueden buscar cualquier excusa para iniciar contacto, aprovechándose de la distracción o la confianza. Es importante no bajar la guardia, sobre todo al retirar dinero en cajeros automáticos o al pasear solo.
Como resultado de una operación a gran escala, se logró recuperar parte de los bienes robados y prevenir nuevos delitos. La investigación continúa y los detenidos esperan juicio bajo cargos de pertenencia a grupo criminal, numerosos robos y asaltos.












