
En Barcelona y en la vecina L’Hospitalet de Llobregat, la policía ha detenido a un hombre acusado de orquestar una gran estafa inmobiliaria. Se le sospecha de haber engañado al menos a una veintena de personas, apropiándose de una suma superior a los 200.000 euros.
El esquema era simple pero efectivo. En los sitios populares de compraventa y alquiler de viviendas aparecían anuncios atractivos: se ofrecían pisos a precios notablemente inferiores a los del mercado. Esto llamaba la atención de quienes soñaban con encontrar una buena oportunidad en Barcelona o L’Hospitalet.
Los posibles inquilinos y compradores acudían a las visitas, donde los recibía el propio sospechoso. Mostraba los inmuebles con seguridad, aunque en realidad no tenía ninguna relación con ellos. Para darle credibilidad, el hombre presentaba documentos falsificados en los que figuraba como propietario o representante legítimo del dueño.
Para acelerar la decisión, convencía a las personas de que la demanda era enorme y que, si no entregaban una señal enseguida, perderían la oportunidad. Como resultado, las víctimas apresuradamente transferían dinero o entregaban efectivo para reservar la vivienda deseada. La tramitación de los documentos se realizaba en una oficina alquilada, tras lo cual el estafador desaparecía y cortaba todo contacto.
El estafador ponía especial énfasis en explicar por qué los pisos estaban ocupados. Aseguraba que los inquilinos eran legales y que se marcharían pronto, o que ya existía un acuerdo para liberar la vivienda en breve. Esto reducía las sospechas de compradores e inquilinos.
La detención tuvo lugar a finales de septiembre. Hasta ahora se conoce a 20 víctimas, todas ellas acudieron a la policía a lo largo de 2024. La mayoría de las víctimas son recién llegados a Cataluña, que acaban de mudarse a la región. El estafador aprovechaba su experiencia en el sector inmobiliario para ganarse la confianza y evitar sospechas.
Todo el fraude se basaba en la venta o alquiler de pisos ya ocupados a precios muy bajos. Las personas, con la esperanza de encontrar una ganga, se apresuraban a dar un adelanto sin imaginar que estaban siendo engañadas. El hecho de que las viviendas estuvieran habitadas dificultaba tanto para las víctimas como para la policía detectar el engaño.
El detenido ya cuenta con antecedentes por delitos similares. Ahora se le investiga por una serie de estafas y falsificación de documentos. La investigación sigue abierta y no se descarta que aumente el número de víctimas.












