
En Badajoz, agentes de la Guardia Civil detuvieron a tres personas e iniciaron una investigación contra otras ocho por un audaz robo de cobre. El caso involucra dos incidentes ocurridos en agosto en la misma empresa de Lobón, especializada en el reciclaje de residuos y materiales. El daño total asciende a 2,7 toneladas de metal robado, además de herramientas eléctricas y electrodomésticos.
Los ladrones actuaron de manera organizada: primero forzaron la entrada, luego superaron la valla y accedieron al recinto. Cargaron rápidamente el cobre y otros bienes, dándose a la fuga tras cometer el delito. El propietario de la empresa detectó el robo y lo denunció ante la policía, dando inicio a una investigación a gran escala.
Agentes de la unidad ROCA, especializada en delitos contra explotaciones agrícolas e industriales, centraron su atención en la naturaleza del botín: el cobre suele venderse en centros de reciclaje. Se decidió inspeccionar todas las empresas cercanas dedicadas a la compra y tratamiento de metales.
Operativo y pruebas
Durante las inspecciones, los agentes descubrieron que en septiembre habían ingresado casi 1,2 toneladas de cobre en dos empresas de Badajoz y una de Sierra de Fuentes. El análisis pericial confirmó que parte de ese metal coincidía en características con el robado en Lobón. Los documentos de entrega levantaron sospechas, pues entre los vendedores figuraban personas unidas por lazos familiares y de amistad.
Los investigadores determinaron que el grupo operaba con roles claramente asignados. Unos participaban directamente en los robos, otros se encargaban del transporte y la venta, mientras que algunos actuaban como intermediarios, recibiendo una compensación económica por sus servicios. Toda la cadena estaba organizada para deshacerse del material robado lo más rápido posible y obtener beneficios.
La investigación sigue en curso
Gracias a las pruebas recabadas y al análisis de documentos, se logró identificar a todos los implicados en el esquema. Tres sospechosos fueron detenidos y los otros ocho permanecen investigados. Todos residen en Badajoz y Puebla de Obando. El caso ya ha sido remitido al tribunal, donde se determinarán las medidas cautelares para los involucrados.
Durante la investigación se descubrió que parte del cobre fue comercializada a través de testaferros para dificultar el rastreo del origen del metal. Sin embargo, gracias a la coordinación de la policía, se logró seguir la pista de los bienes sustraídos y recuperar parte de ellos para el propietario de la empresa.
Cómo se organizó el delito
La banda mostraba un alto grado de organización. Cada integrante conocía su función: unos se encargaban de entrar a las instalaciones, otros del transporte y otros de la venta. Para entregar el cobre en los puntos de recogida se utilizaban documentos falsos y operaciones simuladas. Algunos intermediarios ni siquiera conocían directamente a los cabecillas, solo recibían un pago por formalizar la venta a su nombre.
La policía señala que este tipo de delitos se está volviendo cada vez más común debido al alto precio de los metales no ferrosos. Por ello, se intensifican las inspecciones y el control sobre el comercio de chatarra, además de endurecerse los requisitos para la recepción de metales en empresas especializadas.
Próximos pasos
La investigación del caso continúa: los investigadores verifican la posible implicación de los detenidos en otros casos similares en la región. Se están realizando gestiones para recuperar el resto de los bienes sustraídos. Los órganos judiciales de Badajoz examinan los materiales del caso y preparan la acusación.
Las autoridades instan a las empresas que trabajan con chatarra a ser más cautelosas con los nuevos clientes y a verificar minuciosamente la documentación al recibir materiales. Solo así se puede reducir el riesgo de que se repitan este tipo de delitos y proteger al negocio de pérdidas.











