
Los acontecimientos en torno a la presa de Buseo en Valencia se han convertido en uno de los temas más debatidos de los últimos años por su impacto en la seguridad y la confianza en las autoridades regionales. En octubre de 2024, cuando una catástrofe natural azotó la región, la falta de un aviso oportuno por parte del gobierno valenciano tuvo consecuencias trágicas. Según El Pais, este factor resultó clave en el desarrollo del desastre, que costó la vida a cientos de personas.
El responsable de la operación de la presa de Buseo declaró ante el tribunal de Catarroja que el personal de la instalación no recibió ninguna alerta oficial del gobierno de Valencia sobre el peligro inminente. La única fuente de información eran las comunicaciones de los meteorólogos, pero estas no permitían evaluar la magnitud real de la amenaza. Las discusiones internas y los intentos de gestionar la situación por cuenta propia no lograron evitar la tragedia.
Pérdida de comunicación y horas críticas
El día del desastre, las señales de alarma aparecieron poco después de las 17:00, cuando el sistema automatizado de control de datos hidrológicos empezó a fallar. La información sobre el estado de la presa llegaba con retraso y, después de las 22:15, se perdió por completo la conexión con la instalación. El equipo encargado de medir el nivel del agua fue destruido por las corrientes, lo que impidió a los ingenieros reaccionar de forma inmediata a los cambios.
Solo a las 23:03, cuando la situación se volvió crítica, el personal de la presa informó a los servicios de emergencia sobre lo ocurrido. Para ese momento, la mayoría de los desaparecidos ya había fallecido. Según el responsable, los indicios de un posible colapso se detectaron aproximadamente una hora antes del aviso oficial, pero la falta de comunicación y las sirenas fuera de servicio impidieron alertar a la población a tiempo.
Errores en el sistema de alerta
El responsable de la operación señaló que no se declaró el nivel tres de emergencia, que implica una notificación inmediata sobre el posible colapso de la presa. Esto se debió a que las sirenas del recinto no funcionaban y las conversaciones en el chat laboral con representantes del gobierno de Valencia no abordaron el riesgo real de ruptura de la presa de Buseo. El ingeniero entregó al tribunal el historial completo de sus comunicaciones para confirmar la ausencia de alertas oficiales.
Según los expertos, la destrucción parcial de la presa evitó una catástrofe aún mayor. Si la presa hubiera fallado completamente, el caudal de agua habría alcanzado los 10 000 metros cúbicos por segundo, lo que podría haber causado la muerte de miles de personas. Buseo fue uno de los tres puntos más afectados de la región, junto con la presa de Forata y el cauce de Poyo, donde también se registraron numerosas víctimas.
Contexto de la tragedia e investigación
La historia de la presa de Buseo ya conocía tragedias: en 1957 su ruptura causó la muerte de 81 personas. En 2024 la situación se repitió, pero la magnitud del desastre fue aún mayor. Según señala El País, la investigación de las causas de la catástrofe continúa y el tribunal presta especial atención a las acciones de las autoridades regionales y su comunicación con los responsables de la infraestructura.
Durante la investigación se constató que problemas similares de alerta y coordinación se presentaron en otras infraestructuras. Por ejemplo, según la valoración de russpain.com, en caso de ruptura de la presa de Forata el número de víctimas podría haber superado las 4.000 personas. En los municipios afectados por la inundación, el número de fallecidos también fue alto: en Paiporta — 55, en Catarroja — 25.
El papel de las autoridades y nuevos detalles
Las preguntas sobre el desempeño de los funcionarios regionales siguen abiertas. Según datos de El País, la falta de un sistema efectivo de alerta y la inoperancia de los medios de comunicación fueron una de las causas de esta tragedia de tal escala. Las autoridades de Valencia no lograron informar a tiempo a los responsables, lo que tuvo consecuencias fatales para los habitantes de la región.
En este contexto, conviene recordar que anteriormente el tribunal ya había ordenado interrogar al exdirigente regional en un caso de negligencia relacionado con la inundación y la muerte de 230 personas. Más información sobre esta investigación y nuevos detalles sobre las acciones de las autoridades están disponibles en el artículo sobre los requerimientos judiciales al exdirigente de Valencia.
En los últimos años, España enfrenta crecientes desafíos en la gestión de infraestructuras hidráulicas y en la respuesta ante desastres naturales. En 2022, una situación similar ocurrió en Andalucía, donde una falla en el sistema de alerta provocó la inundación de varias localidades. En 2023, intensas lluvias en Cataluña causaron daños parciales en una presa, lo que obligó a una evacuación masiva. Estos sucesos evidencian la necesidad de modernizar los sistemas de alerta y reforzar el control sobre el estado de las infraestructuras críticas en todo el país.











