
La decisión del gobierno de dividir las principales iniciativas sociales en dos decretos independientes sorprendió a millones de españoles. Ahora, las cuestiones de pensiones y protección a las familias vulnerables se abordan por separado, lo que puede influir en la rapidez y la forma en que se aprueban en el Parlamento. Para muchos, esto significa que el apoyo podría llegar antes, aunque no sin nuevos conflictos políticos.
Un pacto inesperado
Tras unas largas negociaciones entre los socios de coalición y los grupos parlamentarios, incluyendo al PSOE y Sumar, el gobierno optó por una fórmula: un decreto dedicado exclusivamente a las pensiones y medidas de protección social, y otro para el resto del paquete de medidas, que abarca iniciativas anticrisis y la protección frente a los desahucios. Esta acción fue consecuencia de la presión ejercida por Sumar, que insistía en mantener íntegra la ‘escudo social’ y evitaba que medidas específicas quedaran en riesgo de ser rechazadas.
En las horas previas a la reunión del Consejo de Ministros, el debate continuaba. Las opciones se modificaron hasta el último minuto y la decisión final se tomó literalmente pocos minutos antes de comenzar. En ese momento, el presidente Pedro Sánchez estaba en Dubái, mientras que las negociaciones clave se desarrollaban en la sala contigua, donde los ministros suelen tomar café antes de la sesión.
Desavenencias políticas
Especial atención suscitó el destino de la moratoria de desalojos. Inicialmente se planeaba aprobarla mediante un decreto aparte, pero el temor de Sumar a que, en ese caso, la iniciativa no superara el trámite parlamentario llevó a integrarla junto a otras medidas sociales. Así, el paquete incluye también compensaciones para afectados por desastres naturales y mejoras en las condiciones de jubilación para los bomberos.
La moratoria se flexibilizó: ahora no se aplica a pequeños propietarios que poseen dos viviendas y alquilan una de ellas para complementar sus ingresos. Esta concesión —acordada con el partido vasco PNV, pero no con los independentistas catalanes de Junts, quienes no firmaron el acuerdo— puede interpretarse como un gesto hacia futuras negociaciones con los catalanes.
Reacción de los partidos
PNV respaldó públicamente la ampliación de la protección para los propietarios que sólo alquilan una vivienda, lo que debería reducir sus riesgos ante impagos. Sin embargo, no todos en la coalición están conformes: la líder de Podemos, Ione Belarra, criticó duramente el pacto con los nacionalistas, calificándolo de “repugnante” y acusando a sus colegas de traicionar los intereses de los inquilinos más vulnerables.
Sumar insiste en que no se debe dividir los derechos entre “de primera” y “de segunda”, y que todas las medidas deben aprobarse en bloque. Su postura es evitar que las fuerzas de la derecha tengan la oportunidad de votar en contra de iniciativas separadas en distintos documentos.
Detalles de las nuevas medidas
El decreto final incluye no solo medidas anticrisis, sino también ayudas para los afectados por desastres naturales, así como la prohibición de cortar los suministros básicos a decenas de miles de familias. Queda abierto el debate sobre si estas medidas serán permanentes: representantes de Izquierda Unida instan a plasmarlas en una ley para evitar disputas y amenazas de derogación cada año.
Por su parte, desde Sumar admiten que la aritmética política obliga a pactar. No todos los propietarios recibirán beneficios fiscales, pero la mayoría de las familias en riesgo de quedarse sin hogar estarán protegidas. En el Parlamento siguen los debates sobre el equilibrio entre los derechos de inquilinos y propietarios.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, España ha tenido que prorrogar o modificar varias veces las medidas de apoyo social adoptadas durante la pandemia. Cada ocasión fue escenario de intensos debates entre partidos y de la búsqueda de compromisos para no dejar desprotegidos a los más vulnerables. En 2024, se repitieron discusiones similares respecto a la extensión de la moratoria de desalojos y ayudas a los damnificados por inundaciones. Entonces, como ahora, la posición de los partidos regionales y la presión de los socios de coalición resultaron decisivas. La nueva decisión del gobierno podría sentar precedente para futuras reformas, permitiendo que las iniciativas sociales se tramiten por separado y tengan así más posibilidades de recibir el visto bueno parlamentario.












