
En Cataluña se ha detectado un notable cambio en la estructura de la población de buitre negro (Aegypius monachus), una rara ave rapaz que desapareció de los Pirineos en el siglo XIX. En 2025, en la reserva de Boumort, situada entre Pallars y Alt Urgell, nacieron 13 polluelos, marcando un récord en los últimos años y convirtiéndose en una señal importante para todo el sistema de conservación de la naturaleza en España. Según El País, actualmente el 67 % de los buitres que habitan esta colonia han nacido en el lugar y no han sido introducidos de fuera. Este resultado demuestra que el proyecto de recuperación de la especie está dando frutos y está cambiando el equilibrio del ecosistema en la región.
Durante el año pasado, en Boumort se contabilizaban 66 ejemplares de buitre negro, de los cuales 19 parejas formaron nidos. De los 13 polluelos nacidos, 12 lograron volar con éxito y uno desapareció del nido al cumplir 84 días. Toda la población se divide en dos grupos: 40 aves residen de manera permanente en la reserva y 26 son consideradas ‘flotantes’, ya que se desplazan entre diferentes territorios. Del total, 44 ejemplares han nacido en la propia colonia, 14 fueron introducidos como parte del programa de reintroducción y otros ocho proceden de diferentes regiones de España y de Francia.
Crecimiento de la población
El éxito reproductivo en 2025 superó el promedio de los últimos 15 años: el 71% de los polluelos logró volar del nido y la productividad alcanzó el 63%. Según los expertos, esto se debe a que en la colonia aumenta progresivamente la proporción de aves nacidas en la zona, mientras disminuye el número de ejemplares introducidos. Los buitres adultos, que llegaron al inicio del proyecto, van desapareciendo poco a poco y su lugar lo ocupan individuos jóvenes nacidos ya en Boumort. Esto contribuye a fortalecer la diversidad genética y reducir el riesgo de extinción de la especie en la región.
El proyecto de recuperación del buitre negro comenzó en 2007 con el apoyo del gobierno de Cataluña y entidades privadas. Su objetivo es crear una población autosuficiente que sirva de puente entre las colonias francesas y los principales núcleos de buitres del centro y suroeste de la península ibérica. Durante este tiempo no solo se consiguió reintroducir la especie en el entorno natural, sino también convertir Boumort en uno de los enclaves clave para la reproducción de estas aves.
Papel ecológico
El buitre negro es una de las cuatro especies de carroñeros presentes en Europa. Junto con el buitre leonado, el alimoche y el quebrantahuesos, desempeña un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas. Estas aves limpian los campos de restos de animales, lo que reduce el riesgo de propagación de enfermedades y disminuye las emisiones de CO2, al evitarse la quema de cadáveres. En 2025 se distribuyeron más de 15 toneladas de carroña en Boumort, lo que supuso un ahorro de más de 4 toneladas de dióxido de carbono.
Para mantener la población, en la reserva funcionan puntos especiales de alimentación — PAS y PAE. Están ubicados en Pallars Jussà, Alt Urgell y en el propio Boumort. Allí, el personal de la fundación Trenca coloca comida regularmente para apoyar a las aves durante la época de cría y monitorear sus desplazamientos. Gracias a estas acciones, aumenta la proporción de buitres jóvenes nacidos en la colonia y se facilita el seguimiento del estado de la población.
Monitoreo y migración
En 2025, los especialistas continuaron siguiendo los movimientos de los buitres mediante dispositivos GPS. Esto permite detectar nuevas rutas migratorias y reaccionar a tiempo ante posibles amenazas. Uno de los buitres jóvenes partió hacia África, pero cambió de rumbo y terminó en la costa de Mauritania. Otro, llamado Cauba, realizó un largo viaje a Extremadura y posteriormente regresó a Boumort, haciendo pequeñas incursiones por el norte del país.
Según El Pais, el proyecto de recuperación del buitre negro en Catalunya ya es considerado uno de los más exitosos de Europa. En los próximos años, se prevé ampliar el área de presencia de las aves hacia el oeste de los Pirineos, para crear una red unificada de colonias y asegurar un futuro sostenible para esta especie rara.
En los últimos años, en España y Francia se están llevando a cabo proyectos similares para reintroducir especies desaparecidas de aves rapaces. Por ejemplo, en Aragón y Navarra también se observa un aumento en la población de buitres gracias a los programas de reintroducción y la creación de nuevos puntos de alimentación suplementaria. En 2024, en los Pirineos se registró el primer caso de reproducción exitosa del quebrantahuesos tras una larga ausencia. Estas iniciativas demuestran que un enfoque integral en la conservación de la biodiversidad ofrece resultados tangibles y transforma el paisaje de los ecosistemas europeos.












