
En España se intensifica un debate que podría impactar la protección de datos personales y el funcionamiento de las instituciones públicas. El Tribunal Supremo estudia la posible ratificación de la condena al ex fiscal general Álvaro García Ortiz por la divulgación de información fiscal confidencial. Esta decisión podría establecer un precedente para casos similares y modificar la forma en que se responsabiliza a los funcionarios por filtraciones de datos personales.
Argumentos de la defensa
El abogado Alberto González Amador insiste en que la sentencia contra García Ortiz debe mantenerse. A su juicio, durante el proceso no se vulneraron ni la presunción de inocencia ni el principio de legalidad. La defensa subraya que solo el equipo del ex fiscal participó en la elaboración y difusión de la controvertida nota de prensa donde se revelaron detalles del caso fiscal.
Se presta especial atención a la indemnización de 10.000 euros otorgada a la pareja de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La defensa considera que esta cantidad incluso resulta baja en comparación con casos similares, donde se vulneraron derechos fundamentales.
Postura de la acusación
La acusación particular sostiene que solo García Ortiz y su portavoz, Mar Hedo, tuvieron acceso a la información y participaron en la elaboración del comunicado de prensa. En la documentación judicial se señala que los periodistas accedieron al correo electrónico únicamente después de que lo recibiera García Ortiz. También se registró un contacto telefónico entre un periodista y el ex fiscal, lo que, según la parte acusadora, confirma la coordinación de acciones.
La acusación insiste en que durante el proceso judicial se presentaron todas las pruebas necesarias, incluyendo intercambios de mensajes y llamadas telefónicas. Sin embargo, ni García Ortiz ni su equipo aportaron peritajes que pudieran contradecir estos datos o acreditar la existencia de otras fuentes de la filtración.
Detalles del caso
El escándalo gira en torno a la publicación en los medios del contenido de un correo electrónico en el que el abogado Carlos Neira, que representa los intereses de González Amador, ofrecía a la fiscalía alcanzar un acuerdo previo al juicio. En el correo se reconocía la comisión de dos delitos fiscales. Tras la difusión de esta información en la prensa, se desató una amplia campaña en la que la pareja de Ayuso fue públicamente señalado como «defraudador fiscal».
Al día siguiente, la Fiscalía emitió un comunicado de prensa para desmentir la información falsa sobre la admisión de culpabilidad. Este documento fue redactado personalmente por García Ortiz y su portavoz. La acusación considera que este comunicado es la prueba clave de la vulneración de la ley de protección de datos personales.
Reacción de las partes
El abogado de González Amador subraya que la decisión judicial no fue una sorpresa: desde el inicio del proceso se trataba de la ilegalidad de la publicación del comunicado. La instancia de apelación también reconoció que las acciones de García Ortiz y su equipo fueron coordinadas y destinadas a difundir información confidencial.
La acusación señala que los abogados del Estado intentaron excluir del expediente parte de las pruebas relacionadas con la correspondencia y las llamadas telefónicas. Además, se destaca la ausencia de una reacción institucional ante la filtración de datos, lo que, según la acusación, evidencia un control insuficiente sobre las acciones de altos cargos.
Posibles consecuencias
El Tribunal Supremo debe examinar las solicitudes de revocación de la sentencia presentadas tanto por la defensa de García Ortiz como por la Fiscalía. Si el tribunal rechaza estas peticiones, las partes podrán acudir al Tribunal Constitucional. En caso de que se confirme la sentencia, el caso podría sentar un precedente para futuros procesos sobre la divulgación de información oficial.
La cuestión sobre el monto de la compensación también sigue abierta. La defensa sostiene que la suma de 10 000 euros no se corresponde con la gravedad de la infracción, mientras que la acusación la considera justa dadas las consecuencias para la parte afectada. La decisión final del tribunal podría influir en la práctica de asignar compensaciones en casos similares y cambiar la actitud hacia la protección de datos personales en España.












