
En los laberintos subterráneos de Madrid comienza una nueva era. La dirección del metro ha decidido no limitarse al transporte de pasajeros y busca convertir la red de túneles en una arteria logística para la entrega de mercancías. Ahora, los trenes del metro pueden convertirse no solo en un medio de transporte para los ciudadanos, sino también en una especie de Amazon subterráneo, agilizando las entregas y aliviando la carga sobre las calles de la ciudad.
Los planes son ambiciosos: según los cálculos, un vagón puede transportar hasta 1.300 paquetes y un tren completo, hasta 10.000. Ya se han realizado las primeras pruebas en las líneas 3 y 12, donde se evaluó la eficiencia de este tipo de entrega. Sin embargo, la decisión final se tomará una vez concluidos todos los estudios, pues es fundamental determinar si el proyecto será rentable y no supondrá una carga para la infraestructura ni para el medio ambiente.
Las autoridades de la región, encabezadas por Isabel Díaz Ayuso, apoyan la iniciativa. Están convencidos de que ayudará a descongestionar el tráfico, especialmente en el centro de la capital. Para llevar a cabo el proyecto, ya se ha lanzado una licitación de casi tres millones de euros: buscan una empresa que se encargue de la organización logística, desde la carga y el acompañamiento de los envíos hasta su clasificación y reparto por la ciudad. El trabajo se realizará las 24 horas, ya que el flujo de paquetes no se detiene ni de día ni de noche.
Se presta especial atención a la seguridad. El metro busca especialistas capaces de detectar rayos en un radio de tres kilómetros desde los principales puntos de la infraestructura. Esto es necesario para prevenir accidentes y garantizar el funcionamiento ininterrumpido del sistema. La documentación de la licitación especifica que la notificación de cada impacto debe recibirse en tiempo real, para que los servicios puedan reaccionar de manera inmediata.
Para el almacenamiento de paquetes se planea utilizar espacios vacíos en las estaciones. Desde allí, los repartidores, a pie o en bicicleta, entregarán los pedidos a los domicilios. Las autoridades destacan que el transporte de carga no interferirá con los pasajeros habituales, sino que, por el contrario, permitirá reducir la cantidad de furgonetas de reparto en las calles — según cálculos, hasta 700 vehículos menos al día. Esto no solo aliviará el tráfico, sino que también reducirá las emisiones a la atmósfera.
En los últimos años, especialmente tras la pandemia, los habitantes de Madrid han comenzado a realizar más compras online. Esto ha llevado a un aumento de las entregas y, como consecuencia, a mayores atascos. El nuevo proyecto busca cambiar esta situación: el metro servirá no solo como medio de transporte para personas, sino también como elemento clave en la logística urbana.
Paralelamente, el metro se prepara para poner en marcha trenes sin conductor: los primeros comenzarán a circular en la línea 6 en 2027. Ante la expansión de líneas y la modernización de la infraestructura, el inicio del reparto subterráneo parece un paso lógico. La dirección confía en que esta iniciativa ayudará no solo a generar ingresos adicionales, sino también a hacer la ciudad más cómoda para vivir.











