
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha realizado una declaración programática en la que ha señalado la crisis de la vivienda como la principal amenaza para el bienestar social. Durante un desayuno informativo en Palma, subrayó que ha llegado el momento de dejar atrás la actitud pasiva frente al mercado inmobiliario. Según Illa, es hora de actuar con decisión y valentía, ya que está en juego la propia estructura social.
El político está convencido de que la situación actual exige un cambio radical de enfoque. Ilustró la gravedad del problema con una comparación clara: hoy, perder el trabajo preocupa, pero no genera desesperación, ya que el mercado laboral ofrece alternativas. Sin embargo, la posibilidad de quedarse sin techo lleva a la persona al pánico. La incertidumbre a la hora de encontrar una nueva vivienda, su precio, condiciones y ubicación, se convierte en una fuente de estrés enorme, minando los cimientos de una vida estable. Es este miedo existencial, según Illa, el que destruye la cohesión social.
El líder catalán afirmó que su gobierno ya está aplicando las medidas más ambiciosas del país para combatir la crisis de la vivienda. La estrategia de las autoridades se basa en dos ejes clave. El primero es incentivar el aumento de la oferta en el mercado, un enfoque clásico. El segundo, mucho más radical y polémico, consiste en la intervención directa en los mecanismos de mercado. Ilya se pronunció claramente a favor de emplear todas las herramientas que permite la Ley estatal de Vivienda, incluyendo la imposición de límites máximos al alquiler en las llamadas zonas “tensionadas”.
Reconoció que estos pasos generan una fuerte resistencia y escepticismo, pero insiste en que son necesarios. “Hace falta valentía y un cambio de paradigma”, declaró el político, dejando claro que las soluciones a medias ya no son suficientes. Cataluña, de esta forma, se posiciona como una región pionera, dispuesta a asumir medidas impopulares entre propietarios e inversores en defensa del derecho de los ciudadanos a una vivienda asequible. Según él, este rumbo es el único camino correcto para evitar una fractura social profunda.












