
El viernes, mientras Barcelona respiraba el ambiente de las rebajas previas al Año Nuevo, el habitual flujo de compradores se topó con una escena inusual. Decenas de empleados de Inditex se congregaron a la entrada de una de las tiendas Zara más populares, justo en la intersección de Gran Vía y Paseo de Gràcia. Sus demandas eran claras: una distribución justa de los beneficios que el gigante de la moda genera cada año.
Mientras turistas y residentes intentaban aprovechar los descuentos, los trabajadores de Inditex recordaban el otro lado del éxito de la empresa. Afirman que son ellos quienes sostienen los ingresos récord, aunque enfrentan condiciones laborales difíciles y salarios bajos. En 2024, Inditex registró un beneficio de 5.866 millones de euros, un 9% más que el año anterior. A pesar de ello, los empleados denuncian recortes en sus bonificaciones y un estancamiento en el aumento de salarios.
Protestas en las principales ciudades de Europa
Las movilizaciones no solo ocurrieron en Barcelona, sino también en Madrid, Lisboa, París, Bruselas y otra decena de ciudades europeas. Los organizadores —el comité europeo de empresa de Inditex, creado en 2018 para defender los intereses de los trabajadores en el continente— no buscaban cerrar las tiendas. Sin embargo, su presencia fue evidente: los clientes observaban la situación con sorpresa, e incluso algunos se interesaron por los motivos del descontento del personal.
Los empleados destacan que antes recibían bonificaciones directamente vinculadas a las ganancias de la empresa. Hasta la pandemia, se les pagaba entre 500 y 600 euros al año, lo que representaba el 2% de los beneficios globales, repartidos entre todos los trabajadores en el mundo. Actualmente, esta práctica se ha cancelado y muchos consideran que es injusto debido al incremento de los ingresos de la directiva y los accionistas.
Reclamaciones de los trabajadores y respuesta de la empresa
Según los sindicatos, la carga de trabajo sobre el personal no deja de aumentar. Tras el Black Friday les esperan las rebajas de Año Nuevo, después la temporada de descuentos, todo ello con jornadas intensivas y escasas posibilidades de conciliar la vida laboral y personal. Los empleados reclaman no solo la restitución de las bonificaciones, sino también una revisión del sistema salarial, para que este refleje la contribución real de cada uno al éxito empresarial.
La situación en los centros logísticos tampoco es mejor. Por ejemplo, los trabajadores de Stradivarius, una de las marcas de Inditex, señalan que su salario base es de 28.000 euros anuales, inferior al de compañeros de otras divisiones. Exigen la unificación de condiciones y un trato equitativo para todos los empleados, sin importar la marca o la ubicación.
Perspectivas de nuevas protestas
Los sindicatos advierten: si las negociaciones con la dirección no dan fruto, las protestas continuarán. Los empleados de Inditex están dispuestos a seguir defendiendo sus derechos para lograr una distribución más justa de los beneficios y mejorar las condiciones laborales. Están convencidos de que, sin su contribución diaria, el éxito de la empresa no sería posible.
Por ahora, la mayoría de los consumidores prefiere ignorar lo que ocurre y seguir comprando como de costumbre. Sin embargo, las protestas de los empleados de Inditex son cada vez más visibles, y el debate sobre el reparto justo de beneficios en las mayores empresas de Europa vuelve a ocupar un lugar destacado.












