
En Castilla y León estalló una polémica después de conocerse una práctica inusual en uno de los centros educativos de la región. Una profesora que trabajaba con estudiantes de 13 y 14 años les propuso completar un cuestionario con preguntas sobre identidad y preferencias sexuales.
Según los documentos publicados en la resolución oficial, la docente animaba a los adolescentes a reflexionar sobre su orientación, e incluso a considerar posibles relaciones con personas del mismo sexo. El cuestionario abordaba aspectos personales, como cuándo los adolescentes tomaron conciencia de su heterosexualidad, cómo lo perciben sus padres y por qué eligen parejas del sexo opuesto. Algunas preguntas insinuaban que los alumnos debían pensar en cambiar de orientación o probar algo diferente.
En un principio, se suponía que la encuesta sería anónima, pero posteriormente se pidió a los estudiantes que firmaran sus cuestionarios. Esto provocó una ola de descontento entre los alumnos y sus familias. Varias familias reclamaron la devolución de los formularios, ya que no estaban seguras de que los menores hubieran consentido voluntariamente revelar este tipo de información.
Según la docente, su objetivo era invitar a los adolescentes a reflexionar sobre la tolerancia y el respeto hacia las diferentes identidades. Sin embargo, durante la revisión se constató que la dirección del centro y el departamento de atención al alumnado no estaban informados sobre esta actividad. En el momento de la investigación, la profesora ya se encontraba de baja médica, lo que dificultó la obtención de explicaciones adicionales.
Las autoridades regionales consideraron que la actuación de la docente podría constituir una posible vulneración del derecho a la intimidad personal recogido en la Constitución española y en la legislación aplicable. Se hizo hincapié en que se trataba de menores de edad, cuyo consentimiento para el tratamiento de datos personales exige condiciones especiales.
Como resultado, el organismo recomendó abrir una investigación interna para determinar dónde se almacenan los cuestionarios, quién tuvo acceso a ellos y si fueron difundidos. También se propuso devolver los cuestionarios a los alumnos y adoptar medidas para prevenir situaciones similares en el futuro.












