
En Cataluña todavía no se han comenzado a aplicar sanciones a quienes ignoran el límite fijado para el precio del alquiler de viviendas. Aunque la ley está en vigor desde 2024, no se ha abierto ningún expediente administrativo por exceder el límite. La razón es que los mecanismos jurídicos necesarios aún no han sido aprobados y el equipo de inspectores encargado de velar por el cumplimiento de las normas estará completo solo en diciembre de 2025.
Esta semana, la Agencia de Defensa de los Derechos de los Consumidores y la agencia de vivienda de Cataluña recibieron una queja colectiva contra 35 inmobiliarias. Entre ellas figuran grandes actores del sector, que, según los denunciantes, no cumplen con la normativa vigente. Algunos propietarios, para eludir las restricciones, registran pisos de larga duración como viviendas temporales, lo que les permite fijar precios más altos. Las autoridades son conscientes de estas prácticas y prometen intensificar los controles.
Paralelamente, en la región se debate un ambicioso programa de construcción de nuevas viviendas. Recientemente, el presidente del gobierno de Cataluña anunció planes para edificar hasta 210.000 pisos con el objetivo de aliviar la presión en el mercado. Casi la mitad de estas viviendas serán de carácter social y no estarán a la venta en el mercado libre. Las autoridades subrayan que nunca antes se había planteado una construcción de tal magnitud de vivienda destinada exclusivamente al alquiler en la región.
La responsable de desarrollo territorial de Cataluña informó que los especialistas ya han identificado más de 50 zonas prioritarias para nuevos proyectos. Sin embargo, la región no pretende copiar los megaciudades asiáticos con su alta densidad y apartamentos diminutos. En los nuevos edificios se prevé ubicar dos o tres viviendas por planta, y cada una tendrá una superficie de aproximadamente 90 metros cuadrados. Las autoridades aseguran que las viviendas serán modernas, espaciosas y de una calidad comparable al sector privado.












