
La situación en Molezuelas de la Carballeda se ha convertido en un ejemplo de cómo un conflicto local puede afectar la vida de todo el municipio. La cuestión sobre la libre circulación de vacas por las calles del pueblo no solo ha enfrentado los intereses de algunos vecinos, sino que también ha puesto en duda las normas existentes sobre el uso de terrenos públicos y privados. Las consecuencias de este enfrentamiento pueden repercutir en otras zonas rurales de España, donde asuntos similares aún no han sido regulados.
Desde septiembre del año pasado, esta pequeña localidad de apenas 46 habitantes vive una auténtica lucha por el orden en sus calles. Las vacas de un ganadero local comenzaron a aparecer con frecuencia en el centro del pueblo, despertando preocupación y malestar entre los residentes. En tan solo unos meses, 24 personas presentaron quejas formales contra el dueño del ganado. Como respuesta, aumentó la presencia de la Guardia Civil y las autoridades municipales empezaron a analizar posibles medidas.
Vacíos legales
Uno de los principales problemas es la falta de normativas municipales que regulen el uso de los pastizales y el tránsito de los animales. Los procesos judiciales demostraron que parte de los pastos realmente fueron alquilados al ganadero, pero muchos de los terrenos por donde circulaban las vacas pertenecen al municipio o a propietarios particulares. Algunas de estas tierras se vieron afectadas por recientes incendios, lo que ha tensionado aún más la relación entre las partes.
La jueza señaló que la ausencia de regulaciones municipales claras creó un vacío legal que el ganadero pudo aprovechar. Sin embargo, el intento del propietario de las vacas de acusar al alcalde de abuso de poder y otras infracciones no prosperó: el tribunal rechazó la demanda contraria. Como resultado, ambas partes se encuentran ante una situación en la que ninguna puede lograr el resultado deseado sin la aprobación de nuevas normas.
Acusaciones y temores
Los vecinos aseguran que las vacas no solo afean el aspecto del pueblo, sino que también representan un riesgo para la salud y la seguridad. En sus quejas señalan que los animales dejan estiércol en las calles, comen arbustos, olivos e incluso dañan decoraciones festivas. Algunos residentes tienen miedo de salir de casa ante la posibilidad de encontrarse con el ganado vacuno.
Preocupa especialmente el hecho de que las vacas pasen junto a la zona de captación de agua potable. El alcalde advierte que el estiércol en la tierra cerca del depósito puede provocar graves problemas en la calidad del agua. Este argumento se convirtió en una de las principales razones para endurecer el control sobre el desplazamiento del ganado.
La postura del ganadero
El propietario del ganado insiste en su derecho a utilizar las tierras para el pastoreo, remitiéndose a los reglamentos vigentes en materia de pastizales. Afirma que arrienda las parcelas necesarias o ha obtenido permiso de otros residentes. Sin embargo, sus declaraciones se contradicen: por un lado, exige que los vecinos descontentos cercen sus terrenos si no quieren ver allí vacas; por otro, reconoce que dispone de suficiente tierra y que no sería necesario hacer pasar el ganado por el pueblo.
El ganadero también acusa a sus vecinos de llevar deliberadamente las vacas al centro del pueblo durante la noche para grabar vídeos y utilizarlos como pruebas en nuevas denuncias. Esta desconfianza mutua no hace sino aumentar la tensión y dificulta llegar a un acuerdo.
Intervención de las autoridades
En enero de este año, el organismo de aguas exigió al ganadero que retirara la valla instalada cerca del estanque, bajo amenaza de una multa de 2.500 euros. La administración local también remitió a instancias europeas información sobre posibles irregularidades en la obtención de subvenciones agrícolas. En concreto, algunos terrenos declarados en el marco del programa de apoyo a agricultores en realidad pertenecen al municipio y no fueron oficialmente cedidos para su uso.
Ninguna de las partes está dispuesta a ceder por el momento. Los vecinos insisten en la necesidad de establecer normas claras, mientras que el ganadero amenaza con impugnar cualquier nueva ordenanza si se aprueba sin su participación. La intervención de las autoridades regionales y nacionales es cada vez más probable, ya que la situación en Molesuelas de la Carballeda podría sentar un precedente para otros municipios rurales.
Contexto y casos similares
En los últimos años han aumentado en España los conflictos entre habitantes de zonas rurales y ganaderos debido a la falta de regulaciones claras sobre el uso de tierras públicas y privadas. En algunas regiones, disputas similares han dado lugar a prohibiciones temporales de pastoreo o a la aprobación de nuevas normativas municipales. En 2024, ya se han registrado en Galicia y Andalucía casos en los que el pastoreo libre de animales provocó numerosas quejas y la intervención de servicios sanitarios. Estas situaciones suelen llevar a la revisión de reglamentos locales y a debates en el ámbito de las comunidades autónomas. La cuestión del equilibrio entre el modo de vida rural tradicional y las exigencias actuales de seguridad y sanidad sigue abierta para muchas aldeas españolas.












