
Una tragedia personal que dio inicio a una campaña nacional
Cuando María Varela, de Galicia, recibió el diagnóstico de cáncer de mama con metástasis a los 43 años, no podía creer que había quedado fuera del alcance del sistema de salud. En su región, como en la mayoría de las autonomías de España, las revisiones preventivas de cáncer de mama para las mujeres comienzan solo a partir de los 50 años. María, madre de un niño de siete años, se enfrentó a la enfermedad de forma repentina y difícil. Tras unos meses de desesperación, decidió pasar a la acción para evitar que otras mujeres vivieran su misma situación.
Petición de cambio y respaldo social
María lanzó una campaña online exigiendo que la detección precoz del cáncer de mama comience a partir de los 40 años. En poco tiempo, su iniciativa recibió el apoyo de más de 53.000 personas y de varias organizaciones médicas. Según la activista, el problema no es político, sino estrictamente sanitario: cada vez más mujeres jóvenes reciben este diagnóstico. Señala que en los hospitales cada vez hay más pacientes menores de 50 años y pide a los responsables públicos que lo comprueben personalmente.
Opiniones de expertos y debate sobre la edad de inicio del cribado
La cuestión sobre a qué edad comenzar los exámenes masivos sigue siendo motivo de debate entre los especialistas. Algunas asociaciones profesionales apoyan reducir el umbral hasta los 40 años, citando los avances tecnológicos y el aumento de casos entre jóvenes. Otras, como la Federación contra el cáncer de mama, consideran que aún no hay suficientes bases científicas y proponen mantener la edad de inicio en los 45 años, como recomienda el Consejo de la Unión Europea. Los médicos recuerdan: las mamografías tempranas pueden provocar alarmas innecesarias y procedimientos superfluos, sobre todo en mujeres menores de 45 años.
Desafíos en el diagnóstico y diferencias regionales
La historia de María no es un caso aislado. Su diagnóstico se retrasó: durante mucho tiempo el dolor de espalda se atribuyó a otras causas, y los resultados de las pruebas no fueron revisados a tiempo por los médicos. Al final, la enfermedad se detectó solo tras acudir a urgencias. En España no existe una base de datos unificada que permita evaluar con precisión si el cáncer de mama está apareciendo en mujeres más jóvenes, pero tanto pacientes como profesionales sanitarios perciben una tendencia preocupante.
Reacción de las autoridades y perspectivas de cambio
El Ministerio de Sanidad está evaluando la posibilidad de ampliar la franja de edad para el cribado hasta los 45–74 años. Actualmente, este asunto lo están estudiando agencias especializadas, que deberán valorar la eficacia y seguridad de los cambios. En algunas regiones, como Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, La Rioja, Ceuta y Melilla, los exámenes ya están disponibles a partir de los 45 años, y en Murcia, desde los 47.
El aspecto económico y social del problema
María y otras integrantes del movimiento están convencidas de que un diagnóstico precoz no solo salvará vidas, sino que también permitirá ahorrar millones de euros en el tratamiento de las formas avanzadas de la enfermedad. El coste de los medicamentos para los pacientes con cáncer avanzado es enorme, mientras que la prevención resulta más económica para el sistema. En España, el programa de detección precoz del cáncer de mama ya ha reducido la mortalidad entre un 20% y un 40%, pero la cuestión de reducir la edad para el cribado masivo sigue abierta.











