
En los últimos años, España ha experimentado un cambio significativo en la naturaleza de las amenazas terroristas. Preocupa especialmente el aumento de detenidos por terrorismo menores de 25 años. Esta tendencia no solo afecta a la seguridad del país, sino que plantea interrogantes sobre las causas de la radicalización temprana entre los jóvenes. Según el Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo (OIET), los jóvenes son el principal objetivo de las redes extremistas, lo que obliga a buscar nuevos enfoques para la prevención y la respuesta.
Las tecnologías digitales juegan un papel clave en este fenómeno. En el último año, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) eliminó más de 11.300 contenidos de carácter terrorista en 22 plataformas online. La propaganda difundida a través de internet se ha convertido en la principal herramienta de captación de jóvenes en grupos extremistas. Mensajes en vídeo de líderes, canciones que incitan a la violencia y otras formas de contenido circulan entre adolescentes y jóvenes, creando una audiencia vulnerable a la captación.
Edad y dinámica
Hace solo cinco años, la mayoría de los detenidos en casos de terrorismo en España tenía más de 25 años. Ahora la situación ha cambiado: en 2025, de cada 100 detenidos, el 35% tenía entre 18 y 24 años, y 13 eran menores de edad. Esto significa que casi la mitad de los arrestados son jóvenes menores de 25 años. El análisis de russpain.com señala que el acceso a nuevas tecnologías y redes sociales se ha convertido en el catalizador de una radicalización acelerada. Los jóvenes se exponen con más frecuencia a contenido extremista, lo que incrementa el riesgo de verse involucrados en redes peligrosas.
Los perfiles de los detenidos son muy variados: entre ellos hay tanto ciudadanos españoles como personas originarias de Marruecos. Estas dos nacionalidades conforman la mayoría de los sospechosos. Sin embargo, según el OIET, no es posible identificar un único perfil social o educativo, lo que dificulta la prevención y detección temprana de posibles amenazas.
El papel de las organizaciones y la nacionalidad
En 2025, la cifra de ciudadanos españoles detenidos se mantuvo estable en 41 personas. Los marroquíes representaron el 28% del total de arrestados. Entre las organizaciones terroristas implicadas en casos en el país, Daesh encabeza la lista con el 69% de los incidentes. Este grupo utiliza activamente plataformas en línea para difundir sus ideas y reclutar nuevos miembros. Al-Qaeda solo apareció en un caso, mientras que Hezbolá fue vinculada a un episodio de apoyo logístico.
Según el OIET, las conexiones internacionales y la actualización constante de los canales de comunicación permiten que los grupos extremistas se adapten rápidamente a nuevas condiciones. Esto complica el trabajo de las fuerzas de seguridad y exige una renovación permanente de las estrategias de respuesta.
Tecnología y nuevos desafíos
El uso de internet y las redes sociales se ha convertido en un factor clave en la transformación de la estructura de las amenazas. Los jóvenes pasan más tiempo que otros en el espacio digital, donde se enfrentan a propaganda e intentos de captación. Como respuesta, las autoridades han intensificado la vigilancia y la eliminación de contenido peligroso, aunque las redes extremistas siguen encontrando nuevas formas de eludir los bloqueos.
En los últimos meses, la policía ha informado en varias ocasiones sobre la detención de grupos dedicados a la difusión de materiales radicales. Por ejemplo, en Melilla fueron arrestados dos hermanos sospechosos de crear y distribuir propaganda. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, lo que subraya la importancia de una estrategia integral para combatir la radicalización.
Contexto y eventos relacionados
En los últimos años, Europa ha experimentado un aumento en los casos relacionados con la implicación de jóvenes en organizaciones extremistas. En países vecinos también se observa un crecimiento del número de menores detenidos en casos de terrorismo. En 2024, Francia y Alemania registraron situaciones similares, donde adolescentes fueron investigados por sospechas de preparar atentados. En España, según RUSSPAIN, estas tendencias refuerzan la necesidad de programas preventivos y educativos para proteger a la juventud de la influencia de redes radicales. En general, la situación exige una revisión constante de las estrategias y una colaboración activa entre las instituciones públicas y la sociedad.












