
En España se observa una fuerte disminución en el número de jóvenes que pueden permitirse vivir independientemente de sus padres. Al cierre del segundo semestre de 2024, solo el 15,2% de los ciudadanos menores de 30 años viven por su cuenta. Es la cifra más baja registrada en un segundo semestre desde que se recopilan estos datos.
Las principales causas de esta situación son el aumento del costo de la vida, los bajos ingresos de los jóvenes y, especialmente, el alto precio del alquiler. El ingreso neto medio de un joven español es de 1170 euros al mes, pero casi la totalidad de esa cantidad —más del 92%— se destina al alquiler si vive solo. Como resultado, la mayoría de los jóvenes que optan por independizarse eligen el alquiler, y más de la mitad de ellos se ven obligados a compartir vivienda con compañeros para poder hacer frente a los gastos.
La compra de una vivienda propia para los jóvenes también es prácticamente inaccesible. Para ahorrar la entrada inicial, un joven tendría que destinar la totalidad de su salario durante cuatro años. Para pagar completamente la compra de un piso, serían necesarios al menos 14 años de trabajo sin interrupciones.
A pesar de que la proporción de los denominados «nini» —jóvenes que ni estudian ni trabajan— ha descendido a menos del 3%, y que el número de quienes compaginan estudios y empleo ha aumentado hasta el 35,5%, estas tendencias positivas no se traducen en mayor independencia. Solo el 26,4% de los jóvenes con trabajo viven por su cuenta, es decir, tres de cada cuatro continúan residiendo en casa de sus padres.
Los problemas para vivir de manera independiente también se reflejan en el nivel de bienestar. Alrededor del 30% de los jóvenes en España se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Incluso entre los jóvenes con empleo, casi uno de cada cinco enfrenta la amenaza de pobreza.
La situación respecto a la independencia residencial de los jóvenes es similar en todo el país, aunque hay regiones donde las cifras son aún menores. El mayor porcentaje de jóvenes que viven solos se registra en Madrid y Cataluña —17,9% y 17,6% respectivamente— a pesar de que en estas zonas el alquiler es el más caro. Por el contrario, en Castilla-La Mancha y Andalucía el indicador es solo del 10,6% y 12%, los valores más bajos del país.
Así, para la mayoría de los jóvenes españoles, la vida independiente sigue siendo un objetivo inalcanzable debido a los altos costos de la vivienda y a unos ingresos insuficientes. Los expertos señalan que, sin cambios en el mercado laboral y en el sector inmobiliario, la situación difícilmente mejorará en un futuro próximo.












