
En la capital de España arranca un evento capaz de cambiar la percepción sobre las tiendas y oficios locales. Un nuevo ciclo de proyecciones en Cines Embajadores fusiona la pasión por el cine con el arte de la pastelería, destacando el apoyo a los pequeños negocios y las tradiciones de los barrios madrileños. Para los habitantes de la ciudad, no se trata solo de una cita cultural, sino también de una oportunidad para redescubrir el papel de las pastelerías de barrio y sus artesanos.
Cine y dulces
Del 16 de febrero al 16 de marzo, Cines Embajadores (Glorieta de Santa María de la Cabeza, 5) acoge el ciclo “Pastelerías de barrio”, una serie de proyecciones dedicadas al mundo de la repostería y los postres. Cada lunes, el público podrá disfrutar de películas donde la cocina se convierte en escenario de historias humanas y los aromas y texturas forman parte del relato. La programación incluye títulos como “Chocolat”, “Una pastelería en Tokio”, “Ratatouille” y otros filmes en los que la gastronomía se transforma en arte y fuente de inspiración.
La singularidad del proyecto no reside solo en la selección de películas, sino también en las reuniones posteriores con reconocidos pasteleros de Madrid. Entre los invitados figuran La Sorianita, Motteau Pastelería, Longinos y Pan Dome. Cada uno de ellos es emblema de su barrio y guardián de recetas y tradiciones únicas. Tras cada proyección, los asistentes podrán descubrir los secretos tras sus postres emblemáticos, escuchar relatos sobre la creación de pastelerías familiares y plantear sus preguntas a los maestros pasteleros.
Inspiración para los barrios
Los organizadores destacan que el objetivo del ciclo no es solo entretener, sino también recordar la importancia de apoyar a los comercios locales. En un contexto donde las grandes cadenas desplazan a las pequeñas tiendas, este tipo de iniciativas ayudan a preservar la diversidad gastronómica de la ciudad. Las proyecciones se realizan en versión original con subtítulos en español, lo que permite atraer tanto al público local como internacional.
Cada sesión incluye una degustación y un coloquio, donde los asistentes pueden conocer a los maestros y probar sus especialidades. Por ejemplo, Motteau Pastelería es famosa por su tarta de limón, Longinos por sus mini palmeras, y Pan Dome por su original cruasán esférico, que ya es el sello de la casa. La Sorianita, abierta en 1955, mantiene la tradición familiar transmitiendo recetas de generación en generación.
Calendario y detalles
La inauguración del ciclo será el 16 de febrero con la proyección del drama japonés “Una pastelería en Tokio” de la directora Naomi Kawase. Tras la película, el finalista del VII Campeonato de Madrid al mejor roscón — La Magdalena de Proust — compartirá secretos profesionales y hablará sobre los matices del oficio. El 23 de febrero se proyectará “Repostero y Chef” en colaboración con Pan Dome; el 2 de marzo “La mejor receta” con la participación de Longinos y el 9 de marzo “Chocolat” junto a La Sorianita. El ciclo concluirá el 16 de marzo con “Una pastelería en Notting Hill” y un encuentro con Motteau Pastelería.
Las entradas para cada sesión cuestan 7 euros y están disponibles tanto en taquilla como en línea. Los organizadores destacan que el formato del evento está pensado para un público amplio: desde amantes del cine de autor hasta aficionados a los dulces y quienes apoyan el pequeño comercio. La atención al detalle, la atmósfera acogedora y la oportunidad de conversar con verdaderos maestros hacen que este ciclo sea especial para Madrid.
Cambios culturales
La aparición de este tipo de iniciativas en Madrid refleja una tendencia general hacia la revalorización de las tradiciones urbanas y el apoyo a los proyectos locales. En febrero de este año, la capital ya sorprendió por la magnitud de sus propuestas culturales, cuando las grandes ciudades de España propusieron nuevos formatos para las celebraciones de invierno, combinando gastronomía, arte y deporte. Estos proyectos se convierten no solo en un entretenimiento, sino en una herramienta para fortalecer los lazos entre los vecinos y sus barrios.
En los últimos años, en España ha crecido el interés por las proyecciones temáticas de cine, donde los espectadores no solo pueden ver películas, sino también participar en debates, degustaciones y talleres. En Barcelona y Valencia ya se celebraron festivales dedicados a la cocina y la artesanía, mientras que en Sevilla las veladas gastronómicas colgaron el cartel de completo. Estos eventos impulsan el turismo local y fomentan una nueva visión de las tradiciones urbanas, uniendo generaciones y creando un ambiente único para el intercambio de experiencias.











