
El miércoles falleció en la capital de España José Antonio Álvarez Sánchez, quien ocupaba el cargo de obispo auxiliar de Madrid. Tenía solo 50 años. La causa de su muerte fue un infarto, lo que sorprendió a muchos que lo conocían personalmente o por su labor en la Iglesia.
El cuerpo del difunto permanecerá en la cripta de la Catedral de la Almudena, para que todos los que lo deseen puedan despedirse y rezar por su alma. Esa misma tarde se celebrará una misa en la catedral en memoria del obispo.
Álvarez Sánchez nació en Madrid en agosto de 1975. Fue ordenado sacerdote en el año 2000, tras lo cual se dedicó al servicio en distintas parroquias y centros educativos de la capital. A lo largo de los años ocupó muchos cargos: fue vicario, capellán universitario, profesor en el colegio arzobispal y también trabajó con monjas y futuros sacerdotes.
Un periodo destacado de su trayectoria fue cuando ejerció como secretario personal del obispo César Franco Martínez, y posteriormente continuó su labor en el seminario. En abril de 2024, el Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Madrid, y en julio de ese mismo año recibió la consagración episcopal.
La muerte de Álvarez Sánchez ha supuesto un duro golpe para la comunidad eclesiástica de Madrid. Sus colegas, feligreses y familiares expresan profundo pesar por la pérdida de una persona entregada a su vocación y que siempre encontraba tiempo para ayudar a los demás.












