
En la región capital de España ha surgido un nuevo debate en torno a la educación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció un plan para suplir la falta de profesores de matemáticas en las escuelas. Entre las medidas propuestas figura permitir que estudiantes de últimos cursos y graduados en ingenierías y ciencias puedan impartir clases.
Especial atención ha generado el punto según el cual incluso alumnos de tercer curso de carreras afines podrán impartir clases de manera temporal. Esta propuesta provocó una fuerte reacción por parte de la oposición y los sindicatos, quienes consideran que estas medidas no solucionan los problemas de fondo del sistema educativo, sino que simplemente los esconden. Según los críticos, las autoridades ignoran las difíciles condiciones laborales de los docentes y no buscan mejorar su situación.
Por su parte, el gobierno regional está convencido de que, si es necesario, impulsarán cambios en la legislación nacional para poner en marcha el plan. Actualmente, las normas vigentes prohíben expresamente que personas sin el título y la cualificación profesional adecuados puedan impartir clases. Sin embargo, en Madrid están dispuestos a pedir al Gobierno central que haga excepciones.
Paralelamente, la región debate otras novedades: desde incentivos fiscales para estudiantes de formación profesional hasta la restricción del uso de dispositivos electrónicos durante las clases. No obstante, la propuesta de incorporar a estudiantes como profesores de matemáticas ha sorprendido especialmente a la opinión pública.
Los sindicatos insisten en que la principal causa de la escasez de personal no es la falta de especialistas, sino las condiciones laborales poco atractivas y los bajos salarios. Según señalan, muchos candidatos cualificados no superan los complejos procesos de selección, y luego se les ofrecen contratos temporales con garantías mínimas. Políticos de la oposición recuerdan que el nivel salarial de los docentes en la región no ha cambiado desde 2008, a pesar del crecimiento económico.
El Ministerio de Educación de España comparó la idea con permitir que estudiantes de medicina operen a pacientes por la falta de médicos. Destacan que para ejercer la docencia no sólo se requiere conocimiento de la materia, sino también formación pedagógica. En el caso de los graduados en ingenierías y ciencias, según el ministerio, sería necesario un permiso especial a nivel legal, como se hizo durante la pandemia. Sin embargo, en algunas regiones del país esta práctica ya se está aplicando, a pesar de la falta de cambios formales en la legislación.
En general, la iniciativa de las autoridades madrileñas ha generado una ola de críticas y ha puesto en duda la calidad de la educación en la región. El debate continúa y el futuro del plan sigue siendo incierto.












