
Madrid se considera tradicionalmente una de las regiones más prósperas de España, pero detrás de la fachada del éxito económico se esconde una realidad preocupante. En 2024, el porcentaje de habitantes de la capital en riesgo de pobreza aumentó al 20,9%. El problema afecta especialmente a niños y adolescentes menores de 16 años: su cifra alcanza el 24% de todo el grupo de edad. Es decir, casi uno de cada cuatro menores.
El número total de personas que viven en condiciones de carencia material superó los 1,4 millones. En un año, este indicador aumentó un 7,7%, lo que evidencia la creciente brecha entre ricos y pobres. En cifras absolutas, se trata de 322.000 niños cuya infancia transcurre sin las necesidades más básicas. Durante el año, casi 55.000 nuevos casos se sumaron a esta estadística.
El nivel de pobreza se calcula según una metodología europea que toma en cuenta no solo los ingresos, sino también el acceso a la vivienda, la alimentación y los servicios básicos. Para una familia de cuatro personas, el umbral de pobreza en España en 2024 estaba situado en 2.027 euros mensuales, y para un adulto solo, en 965 euros. Si los ingresos familiares caen por debajo del 40% de esta cantidad, ya se considera pobreza extrema. En Madrid, las ayudas estatales y regionales no cubren ni siquiera este mínimo, lo que en la práctica perpetúa la situación precaria de miles de familias.
Paradójicamente, la región con el salario medio más alto del país y el mayor aporte al PIB de España es la que menos invierte en ayudas sociales. Las autoridades regionales pierden cada año miles de millones de euros debido a exenciones y deducciones fiscales, lo que afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la población. Como resultado, a pesar de los impresionantes indicadores económicos, el número de personas que caen por debajo del umbral de pobreza sigue creciendo.
Especial preocupación genera el aumento de la pobreza infantil. En los últimos tres años, la proporción de menores que viven en condiciones de privación ha crecido casi un 8%. Esto no solo deteriora la calidad de vida de los niños, sino que también repercute negativamente en su futuro, limitando el acceso a la educación, la sanidad y un desarrollo pleno. Expertos señalan que el problema está estrechamente relacionado con la inestabilidad del mercado laboral y los bajos ingresos de las familias con hijos.
Mientras que el nivel de pobreza disminuye en el conjunto del país, en Madrid la situación evoluciona en sentido contrario. Las autoridades regionales son criticadas por la falta de transparencia y los retrasos en la publicación de estadísticas, lo que dificulta evaluar la magnitud del problema y encontrar soluciones efectivas. Crece la preocupación social: si no se adoptan medidas urgentes, la desigualdad social en la capital de España podría volverse crónica.











