
En la capital italiana estalla un escándalo relacionado con Antonio Pelayo, reconocido periodista español y sacerdote católico. En mayo, justo después del fallecimiento del papa Francisco y la elección del nuevo pontífice, cientos de periodistas se congregaron en Roma. Según la investigación, fue en ese periodo cuando ocurrió el incidente que ahora es objeto de especial atención por parte de la fiscalía.
Pelayo, quien actualmente tiene 81 años, invitó a su casa a un colega italiano, a quien conoció durante numerosas coberturas de acontecimientos en el Vaticano. La velada, que comenzó como un encuentro amistoso, terminó de manera inesperada: el invitado asegura que el anfitrión intentó mantener relaciones íntimas sin su consentimiento. El hombre se vio obligado a abandonar el apartamento al sentirse inseguro.
Cinco meses después del incidente, la fiscalía concluyó la investigación. Tras analizar el testimonio de la presunta víctima y otros elementos del caso, los investigadores determinaron que existen bases suficientes para formular cargos. Ahora queda por decidir si se abrirá un proceso judicial o si el caso se archivará.
El propio Pelayo, según la investigación, posteriormente envió varios mensajes a su colega expresando su arrepentimiento por lo ocurrido. A pesar de ello, la situación generó un amplio eco tanto en los medios españoles como italianos. Es importante destacar que Pelayo no es empleado fijo de Antena 3, sino que colabora con la cadena en calidad de experto externo en asuntos del Vaticano.
En mayo, cuando el Vaticano vivía históricos cambios, Pelayo trabajaba activamente en directo, compartiendo sus emociones y recuerdos sobre el papa fallecido. Sus reportajes se distinguían por una sinceridad especial, pues le unía una relación cálida con Francisco. Ahora, sin embargo, el nombre del periodista está en el centro de una historia completamente diferente, y el futuro de los acontecimientos dependerá de la decisión judicial.











