
En el municipio de Sevilla ha estallado un escándalo tras descubrirse que un mismo médico de la aseguradora Asisa emitió 290 certificados de incapacidad temporal para agentes de la policía local. Desde principios de año se han registrado 609 casos similares, y casi la mitad de ellos han sido firmados por este profesional. Las autoridades municipales ya han informado del incidente a la aseguradora, aunque aún no se ha iniciado una investigación oficial.
Desde la propia Asisa reconocen estar analizando la información recibida, pero señalan dificultades: la confidencialidad les impide consultar los expedientes personales de los pacientes o examinar la relación entre el médico y sus pacientes. Hasta el momento no se han tomado medidas disciplinarias ni se ha suspendido al médico.
Conflicto en torno a la policía
La situación se ha agravado por el enfrentamiento abierto entre el ayuntamiento y los policías. Las autoridades pusieron en marcha un plan especial de emergencia durante las fiestas navideñas con el objetivo de garantizar el orden en las calles. Sin embargo, esta medida generó un fuerte malestar entre los agentes. Ya el primer fin de semana de aplicación del plan, solo uno de cada tres policías acudió a su puesto.
Los sindicatos consideran que la publicación de los datos de las bajas médicas es un intento de presión sobre la policía. El secretario general del sindicato SPPM, Luis Val, subraya que el médico de Asisa solo firmaba justificantes de ausencia, mientras que las bajas oficiales las firman los profesionales del servicio de salud regional. También se pregunta quién ha firmado los otros 400 justificantes de ausencia.
Reacción de los sindicatos
Entre los representantes sindicales se sostiene que el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, busca deliberadamente dejar a la policía en mal lugar. Según Santiago Raposo, líder del sindicato Csif, el problema radica en la falta de planificación: en el primer semestre se gastó casi todo el presupuesto destinado a horas extra —17 millones de euros— y, como resultado, al final del año apenas quedaban fondos para pagar el servicio en los días festivos.
La semana pasada, la oposición aprobó conceder un crédito adicional de cinco millones de euros para cubrir la deuda en horas extraordinarias. Sin embargo, incluso tras esta inyección, la financiación seguía siendo insuficiente. El ayuntamiento pidió a los partidos políticos que respaldaran el plan de seguridad para la Navidad, pero su solicitud fue rechazada. La oposición culpó al alcalde de una mala preparación y le reprochó haber permitido la celebración de más eventos de los que la policía puede cubrir.
Plan de emergencia
Ante la falta de recursos y personal, las autoridades decidieron activar un plan de emergencia que suele emplearse en caso de catástrofe. Esta medida permitiría desplegar entre 400 y 500 agentes en tres turnos. Sin embargo, en los días clave —cuando se encendieron las luces de Navidad y se disputó el partido de fútbol entre Sevilla y Betis— sólo acudieron 233 de los 682 policías previstos.
Como resultado, la ciudad se enfrenta a una grave escasez de agentes de policía en las calles durante la época más intensa del año. Las autoridades continúan buscando soluciones, mientras que los sindicatos exigen revisar las políticas de gestión y financiación.












