
En la Comunidad Valenciana ha estallado una nueva ola de disputas políticas por la situación de la prevención del cáncer de mama. Más de 90.000 mujeres no han recibido la invitación para el examen obligatorio, lo que ha generado indignación entre la oposición y preocupación entre los habitantes de la región.
Los socialistas afirman que, tras el cambio de gobierno en la autonomía, el número de mamografías realizadas ha disminuido notablemente. Según sus datos, desde la toma de posesión del nuevo presidente, las pruebas han disminuido en 12.000. En 2022, bajo la anterior coalición, se realizaron casi 229.000 procedimientos, mientras que en 2024 la cifra fue varios miles menor. Estas cifras generan alarma, ya que se trata de la detección temprana de una enfermedad grave.
Por su parte, representantes del gobierno actual responden a las acusaciones recordando que en la legislatura anterior hubo déficit de equipos y personal. Según ellos, ahora hay más mamógrafos en la región, lo que debería mejorar el acceso a las pruebas. Sin embargo, la oposición insiste en que muchas mujeres siguen sin recibir ni invitaciones ni resultados de los análisis cuando estos no son concluyentes.
La cuestión sobre la eficacia de la organización del sistema de cribado se ha planteado para su debate en el parlamento regional. La oposición exige explicaciones al responsable de Sanidad: cuántos exámenes fueron derivados a empresas privadas y si los procedimientos cumplen con los estándares europeos. Por su parte, las autoridades acusan a sus oponentes de intentar desviar la atención de otros problemas y recuerdan errores cometidos en el pasado.
Mientras los políticos discuten, miles de mujeres en Valencia siguen esperando la invitación para el examen, preocupadas por su salud. La situación de la prevención del cáncer de mama en la región sigue siendo tensa y el descontento social va en aumento.












