
En octubre, en la playa Estudiantes (Playa Estudiantes) de Villajoyosa (Villajoyosa), dos veraneantes hicieron un hallazgo inusual. En el agua, entre las rocas cercanas a la orilla, divisaron un objeto extraño. Al sacarlo a tierra, se dieron cuenta de que sostenían en sus manos un fusil de asalto Kalashnikov desarmado y cubierto de óxido, junto con dos cargadores cargados.
Inmediatamente después del hallazgo, los bañistas contactaron con la policía local. Al lugar acudieron agentes de la Guardia Civil, que incautaron el arma y la munición para continuar la investigación. Actualmente, los expertos en balística intentan averiguar cómo llegó el fusil a la playa: si fue utilizado en algún delito o si pertenecía a una de las bandas criminales que operan en la región. Según los especialistas, este tipo de investigaciones suele prolongarse debido a la dificultad de rastrear armas ilegales.
Cómo llega el armamento ilegal a España
En España, la posesión de un fusil de asalto Kalashnikov está prohibida para civiles. Esta arma se considera exclusivamente militar, y destaca por su alta potencia. Sin embargo, pese a las prohibiciones, estos fusiles llegan de manera regular a manos de delincuentes. Las principales rutas de tráfico pasan por los Balcanes: Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Albania. Estos países se han convertido en proveedores clave del mercado negro europeo.
Además de los Balcanes, las armas llegan desde zonas de conflicto — el Sahel, Ucrania y Oriente Medio. Los contrabandistas transportan fusiles en compartimentos ocultos de autocaravanas, camiones con doble fondo o entre mercancías legales. En 2025, la Guardia Civil interceptó una autocaravana que transportaba 25 fusiles AK-47, una ametralladora MG-42, más de cien granadas y un importante cargamento de munición. El armamento viajaba desde Bosnia y Herzegovina hacia Francia. En los Balcanes, un fusil automático se consigue por unos 300 euros, mientras que en España el precio asciende a 1.000–2.000 euros por unidad en funcionamiento.
Aumento del armamento en grupos criminales
En el último año, España ha registrado un notable incremento en la presencia de fusiles de asalto entre narcotraficantes y otras bandas criminales. El problema es especialmente grave en algunas zonas de la provincia de Alicante, donde se ha visto un aumento en las incautaciones de armas.
La comarca de Marina Baixa, en la Costa Blanca, se considera uno de los centros de actividad del crimen organizado. Aquí residen delincuentes prófugos, narcotraficantes y exmilitares de Europa del Este. Durante enfrentamientos y ataques, los criminales recurren cada vez más a armas automáticas, lo que pone en riesgo tanto a los habitantes como a los propios agentes policiales.
El reto de proteger a la policía y los nuevos desafíos
La policía local no está preparada para enfrentarse a bandas armadas. Actualmente, solo la Guardia Civil tiene autorización para utilizar armas largas, mientras que los cuerpos municipales están limitados en su equipamiento. Por ello, los responsables policiales insisten en la necesidad de modificar la legislación para que sus agentes tengan acceso a armas más potentes y así poder protegerse y proteger a la ciudadanía.
El hallazgo de un fusil automático en la playa de Villajoyosa se ha convertido en una nueva señal de alarma para la región. Las autoridades continúan investigando cómo este arma militar llegó a la costa y buscan medidas para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.












