
En Adamuz, donde hace unos días ocurrió uno de los accidentes ferroviarios más trágicos de los últimos años, los equipos de rescate han hallado un cuerpo más entre los vagones destrozados del tren Alvia. El número oficial de víctimas mortales asciende ahora a 43. A pesar de ello, la búsqueda continúa: aún se desconoce el paradero de dos personas y sus familiares mantienen la esperanza de un milagro.
La situación en el lugar del accidente sigue siendo tensa. Más de 400 especialistas, entre rescatistas, médicos y forenses, no abandonan la zona de la catástrofe en ningún momento. Las tareas se complican por la estructura de los vagones y la necesidad de desmontar cuidadosamente los restos para no dañar posibles pruebas ni perder la oportunidad de encontrar a los desaparecidos.
La búsqueda continúa
Durante la última jornada, los expertos se han centrado en desmontar el segundo vagón, donde se encontraba el coche restaurante. Según los especialistas, allí podrían estar aún varios pasajeros al momento del choque. El primer vagón ya ha sido desmantelado por completo, junto con parte del segundo, y el octavo vagón del tren Iryo ha sido cargado en una plataforma especial para su traslado fuera del lugar de la tragedia.
De forma paralela, sigue el proceso de identificación de los cuerpos. Hasta el momento, se ha determinado la identidad de 41 víctimas. Los familiares reciben información sobre los resultados de las autopsias conforme se concluyen. En total, las familias han presentado 45 denuncias por personas desaparecidas que podrían haber estado a bordo de los trenes Alvia e Iryo durante el accidente.
Situación en los hospitales
En los hospitales de Andalucía continúan hospitalizadas 37 personas heridas, entre ellas cuatro niños. Nueve pacientes permanecen en las unidades de cuidados intensivos, la mayoría de ellos en centros sanitarios de Córdoba. El resto se encuentra en salas convencionales; su estado es estable pero grave. Durante las últimas 24 horas no se han producido nuevas altas, lo que evidencia la gravedad de las lesiones sufridas en la catástrofe.
Médicos y psicólogos asisten tanto a las víctimas como a los familiares de los fallecidos. Para las familias se ha habilitado un centro de información donde pueden conocer las últimas novedades sobre la búsqueda y el estado de sus seres queridos. La atmósfera en la sala de espera es tensa: las personas aguardan noticias capaces de cambiarles la vida para siempre.
Remoción de escombros
Las labores de desescombro continúan las 24 horas. Los equipos de rescate emplean maquinaria pesada para mover los restos, aunque en las zonas más complicadas deben trabajar manualmente. Se presta especial atención al segundo vagón, donde, según datos preliminares, podrían estar aún dos desaparecidos. Cada fragmento hallado es inspeccionado cuidadosamente para no pasar por alto ningún detalle que pueda esclarecer las circunstancias de la tragedia.
Las autoridades insisten en que no detendrán la búsqueda hasta localizar a todos los desaparecidos. Paralelamente, se preparan para trasladar los vagones restantes de Iryo, que aún permanecen en las vías. Su retirada está prevista en los próximos días para dejar espacio a las siguientes tareas y peritajes.
Esperando entre la angustia
En Adamuz se respira un ambiente de ansiedad y esperanza. Cada día trae consigo la ilusión de encontrar a otro de los desaparecidos, pero también el temor ante un posible hallazgo trágico. Los familiares de las víctimas y de los desaparecidos no abandonan el centro provisional, donde reciben todo el apoyo necesario.
La situación sigue siendo extremadamente complicada. A pesar de los esfuerzos de cientos de especialistas, aún se desconoce el paradero de dos personas. Las autoridades aseguran que no cesarán la búsqueda hasta que se esclarezca completamente esta trágica historia. Sin embargo, para muchas familias el tiempo parece haberse detenido: esperan una respuesta que podría ser definitiva.












