
El escándalo en torno a la llamada ‘policía patriótica’ vuelve a estar en el centro de la atención tras las declaraciones de Antonio Hernando, actual secretario de Estado de Telecomunicaciones. Su testimonio podría influir en la percepción sobre el funcionamiento de las fuerzas de seguridad y las intrigas políticas en España. La cuestión de la transparencia y legalidad de las acciones respecto a altos cargos del país adquiere especial relevancia ante las nuevas revelaciones.
Hernando prestó declaración ante el tribunal, donde confirmó que en abril de 2024 se reunió con Leire Díez, quien anteriormente formó parte del PSOE. Según relató, en ese encuentro, Díez le ofreció información sobre las investigaciones que llevaba a cabo la ‘policía patriótica’ contra el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y su familia. Esa información hacía referencia a actividades de vigilancia y a intentos de desprestigiar a Sánchez en medio de la lucha política.
Procesos judiciales
Ese mismo día, también fue visto en los tribunales el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Ambos fueron citados como testigos en una causa en la que Díez y el empresario Javier Pérez-Dolset figuran como investigados. La instrucción sospecha que podrían haber estado implicados en intentos de desacreditar a investigadores anticorrupción y en maniobras sobre casos que afectan a políticos y empresarios.
El juez Arturo Samarriego, encargado de la investigación, busca esclarecer qué se trató exactamente en las reuniones entre Díez y Peréz-Dolset con los representantes del partido. Según él, Hernando llegó temprano al tribunal para evitar la atención de la prensa y pasó varias horas esperando el interrogatorio sin interactuar con Serdán. Precisó que el encuentro fue organizado por la secretaría de organización y tuvo lugar en la sede de la calle Ferraz. Además de él, asistieron Ion Antolín, Juan Francisco Serrano, Serdán, Díez y Pérez-Dolset. Este último abandonó la reunión veinte minutos después de su inicio.
Contenido de la reunión
Durante la conversación, se discutieron las acciones de la “policía patriótica” orientadas a vigilar a Sánchez y a su círculo más cercano. Según Hernando, Díez no hizo ninguna exigencia ni solicitó recompensa por la información proporcionada. Tras la reunión, contactó con el abogado del partido y el material recopilado fue entregado a la Audiencia Nacional, aunque el juez no le dio importancia. Hernando también señaló que no informó a la dirección sobre los detalles del encuentro.
A la salida del juzgado, a Hernando lo esperaban empleados que coreaban consignas mostrando su descontento con el funcionamiento de la justicia. Esto añadió tensión emocional a una situación ya de por sí delicada.
Declaraciones de los participantes
Leire Díez ya había confirmado anteriormente que se reunió con Serdán en abril de 2024 en la sede del PSOE. Pérez-Dolset también reconoció su participación en estos encuentros, indicando que el objetivo era presentar pruebas sobre las actividades del ‘Estado profundo’ en su contra. Precisó que Hernando estuvo presente en una de las reuniones, cuando ocupaba el cargo de subdirector de gabinete del Gobierno.
La investigación también examina otros contactos de Díez con empresarios y fiscales durante 2024 y 2025. Ella sostiene que actuaba como periodista independiente, aunque en una de las grabaciones afirmó haber sido designada por el partido para investigar la actividad de la ‘policía patriótica’ y de las estructuras judiciales, y se autodenominó ‘la mano derecha’ de Serdán.
Contexto y consecuencias
El caso de la ‘policía patriótica’ no es la primera vez que sacude a la sociedad española. En los últimos años han salido a la luz varios casos de vigilancia a políticos y de intentos de manipulación de investigaciones en interés de determinados sectores. Basta recordar los sonados procesos contra exfuncionarios del Ministerio del Interior, acusados de abuso de poder y de fabricar causas contra la oposición. Estos escándalos generan fuertes debates públicos sobre la transparencia de las instituciones estatales y la necesidad de reformas en el sistema policial. Cada nuevo episodio añade tensión a la vida política y plantea preguntas sobre los límites permitidos en la lucha por el poder.












