
En Madrid estalla un conflicto que ya ha traspasado los límites del ámbito jurídico. Dos influyentes asociaciones — la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade) y Defiéndete en Derecho — han lanzado duras críticas contra la directiva del Colegio de Abogados de la capital (ICAM). El motivo fue la iniciativa del decano Eugenio Ribón, quien inició acciones legales contra el exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz. Ahora los abogados exigen explicaciones públicas y la convocatoria de una asamblea extraordinaria para entender por qué el colegio se ha visto envuelto en juegos políticos.
En una carta dirigida al ICAM, los representantes de ambas asociaciones afirmaron que se ha perdido por completo la neutralidad y que el colegio se ha convertido en un instrumento de lucha política. Según ellos, las acciones de la cúpula del ICAM responden a intereses de ciertos sectores políticos y no a la defensa de la independencia profesional. Fueron especialmente contundentes las críticas al decano, quien, según los abogados, utilizó la institución para presionar al exfiscal involucrado en un destacado proceso judicial.
Trasfondo político
En el centro del escándalo está Álvaro García Ortiz, recientemente condenado por el Tribunal Supremo a dos años de suspensión de empleo y una fuerte multa por revelar información confidencial. El Colegio de Abogados de Madrid actuó como acusación en este caso, solicitando cuatro años de prisión para el exfiscal. Sin embargo, según representantes de Adade y Defiéndete en Derecho, la iniciativa del ICAM fue más política que jurídica y respondió a presiones del entorno de influyentes figuras políticas, en particular la pareja de la presidenta del gobierno madrileño, Isabel Díaz Ayuso, y su asesor Miguel Ángel Rodríguez.
Los abogados insisten en que la acusación contra García Ortiz omitió intencionadamente detalles clave, incluida una campaña de desprestigio contra la fiscalía impulsada por personas afines a Ayuso. Según el ex presidente de Adade, José Mariano Benítez de Lugo, el colegio presentó una denuncia ‘tendenciosa’, ignorando pruebas claras de presión sobre la fiscalía. Las asociaciones consideran que esto constituye una señal de alarma para todo el sector jurídico.
Crisis interna
La situación se agravó después de que, a finales de 2023, se conociera el acuerdo político entre los socialistas y el partido catalán Junts, que permitió a Pedro Sánchez volver a asumir el cargo de presidente del Gobierno. Según los críticos, la dirección del ICAM emitió entonces un comunicado con información inexacta sobre el pacto político y posteriormente organizó una serie de actos con ponentes abiertamente afines a la oposición. Todo esto, en opinión del expresidente de Adade, Javier Ledesma, fue una muestra de una presión política sin precedentes dentro del colegio.
El actual presidente de Adade, Roberto Granizo, señala que el colegio no solo difundió información distorsionada, sino que también envió delegaciones a Europa para “alertar” a funcionarios europeos. El punto álgido fue la denuncia contra García Ortiz, que, según las asociaciones, terminó de destruir la reputación del ICAM como institución independiente.
Exigencias a la dirección
Como respuesta a la situación, Adade y Defiéndete en Derecho exigen al decano Ribón la convocatoria inmediata de una asamblea extraordinaria de los miembros del colegio. En el orden del día figura el debate sobre las acciones de la dirección, incluida una posible moción de censura o, por el contrario, el respaldo a su gestión. Los abogados insisten en que solo el diálogo abierto y la transparencia pueden devolver la confianza a una organización que siempre ha sido considerada un espacio de unión y neutralidad.
Indigna especialmente el hecho de que, según los críticos, la junta haya ignorado la campaña de desprestigio contra la fiscalía y no haya tenido en cuenta la presión ejercida sobre García Ortiz. El expresidente de Adade, Ledesma, subraya que el ICAM siempre ha sido un ejemplo de integración y neutralidad, pero ahora esos principios están en peligro.
Consecuencias para la profesión
El proceso judicial contra el exfiscal concluyó con una dura sentencia: dos años de inhabilitación, una multa y una indemnización al empresario González Amador por revelación de secretos. No obstante, los abogados del Estado que defienden a García Ortiz ya han anunciado su intención de recurrir la decisión ante el Tribunal Constitucional y solicitar la suspensión de la ejecución de la sentencia.
En la comunidad jurídica de Madrid crece la preocupación: si el colegio de abogados pierde definitivamente su independencia, esto podría sentar un precedente peligroso para todo el país. La intromisión de la política en el funcionamiento de los organismos profesionales es una señal de alerta que no debe pasar desapercibida. Personalmente, creo que historias como esta destruyen la confianza en la profesión y socavan los cimientos del Estado de derecho. Pero, como demuestra la experiencia, en España este tipo de conflictos rara vez se resuelven de forma rápida y previsible.











