
Una decisión judicial de gran repercusión sobre un caso de fraude con fondos europeos vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la transparencia en las operaciones financieras en España. La sentencia dictada afecta no solo a los implicados, sino a todo el sistema de control sobre el gasto de los recursos procedentes de la Unión Europea. Para los españoles, es una advertencia: incluso pequeñas empresas pueden aparecer en el centro de grandes investigaciones cuando se trata de maniobras internacionales.
En el centro del caso está David Herrera Lobato, propietario de una pequeña empresa en Arahal (Sevilla), condenado a tres años de prisión. Fue declarado culpable de utilizar documentos falsificados para obtener fondos destinados a una misión de la Unión Europea en Somalia. La investigación reveló que no actuó solo: un colaborador con conocimientos técnicos, cuya identidad sigue siendo desconocida, también participó en la trama.
El esquema del fraude
En diciembre de 2022, los estafadores enviaron un correo electrónico haciéndose pasar por un proveedor oficial de productos médicos para la misión europea en Somalia. En el mensaje se solicitaba cambiar los datos bancarios para el pago de equipamiento ya entregado. Al correo se adjuntaron documentos falsos: uno supuestamente de un banco español y otro de una empresa proveedora de Kenia.
Como resultado del engaño, la misión europea transfirió casi 70 mil euros a una cuenta gestionada por Herrera Lobato. En tres días, estos fondos fueron distribuidos a otras cuentas. El tribunal destacó que el acusado no pudo explicar por qué el dinero llegó a su cuenta ni adónde desapareció después.
Vínculos y nuevas acusaciones
Este episodio no está directamente relacionado con otro sonado caso en el que aparece el socio del jefe de la región de Madrid. Sin embargo, la investigación reveló que entre 2021 y 2022 Herrera Lobato y personas vinculadas crearon empresas ficticias para emitir facturas por grandes sumas a la consultora perteneciente a un empresario cercano a un político conocido.
Según la agencia tributaria, estas empresas no tenían empleados y operaban desde domicilios de los involucrados en el esquema. En total, se emitieron 13 facturas por un importe superior a 170 mil euros, así como dos grandes facturas de un supuesto empresario mexicano. Todos estos documentos fueron utilizados para reducir la base imponible.
Detalles judiciales
Durante las audiencias, la defensa intentó demostrar que el acusado no tenía mala intención y sufría problemas de salud, además de adicciones. Sin embargo, el tribunal no aceptó estos argumentos, señalando la falta de pruebas sobre la influencia de drogas en sus acciones. El propio Herrera Lobato afirmó que no conoce personalmente a los otros implicados en el caso y que todo el trabajo realizado fue por encargo.
Los jueces subrayaron que el acusado no presentó ninguna explicación razonable sobre el origen del dinero ni sobre sus movimientos posteriores. Como resultado, se dictó una sentencia condenatoria, que aún puede ser recurrida en un plazo de diez días.
Contexto y consecuencias
Este caso se convirtió en el primero en España en el que una sentencia relacionada con una investigación de la Fiscalía Europea es emitida por un tribunal nacional. Este organismo fue creado para proteger los intereses financieros de la Unión Europea y ya ha impulsado varias investigaciones contra empresas y particulares españoles.
En los últimos años, en España se ha incrementado la detección de fraudes relacionados con fondos europeos. En 2025, en Valencia se desmanteló un episodio similar con facturas falsas para la provisión de material médico, mientras que en Andalucía se investigó un caso de servicios ficticios para programas educativos. Estos procesos reflejan que el control sobre el gasto de fondos es cada vez más riguroso y las sanciones, efectivas.












