
En los próximos días entrará en vigor en España un nuevo paquete de medidas restrictivas dirigidas contra Israel. Las autoridades del país planean no solo suspender las exportaciones de armas, sino también ampliar la prohibición a ciertos tipos de combustible de aviación. Además, se impondrá un embargo a los productos fabricados en territorios considerados ocupados ilegalmente en la ribera occidental del río Jordán.
Esta medida será uno de los puntos centrales en la reunión del Consejo de Ministros, que coincide en fecha con la sesión de aniversario de la Asamblea General de la ONU. El presidente del Gobierno y el rey de España participarán en negociaciones internacionales, donde la cuestión del reconocimiento de Palestina y la presión sobre Israel volverán a ocupar un lugar prioritario. En los últimos meses, varios países occidentales se han sumado al reconocimiento del Estado palestino, intensificando así la presión diplomática sobre Tel Aviv.
España ya el año pasado anunció el fin de la cooperación militar con Israel, pero ahora esta prohibición tendrá un marco jurídico claro. El nuevo decreto establecerá la suspensión total del comercio de armas, municiones y equipamiento militar. Las autoridades también han previsto mecanismos de protección ante posibles demandas judiciales de empresas israelíes, que podrían ser excluidas de la participación en licitaciones públicas.
Una novedad importante es el control sobre el suministro de combustible de aviación, que previamente no estaba sujeto a restricciones. Ahora este tipo de producto estará regulado de manera especial para evitar su uso con fines militares. Otra medida es la prohibición de importar bienes producidos en los asentamientos judíos en Cisjordania. El objetivo es evitar el apoyo a la ocupación y al traslado forzoso de palestinos, así como mantener la posibilidad de una solución pacífica basada en el principio de los dos Estados.
La implementación de estas medidas requerirá ajustes en las normas aduaneras y un endurecimiento del control fronterizo. Las autoridades admiten que identificar productos procedentes de territorios en disputa no es una tarea sencilla, pero la consideran viable. En breve, el Parlamento deberá aprobar un nuevo decreto que elimine la inseguridad jurídica y consolide las restricciones que ya se aplican en la práctica.
La introducción del embargo afectará también a otros ámbitos. Por ejemplo, estará prohibido el tránsito por puertos españoles de buques que transporten combustible para las fuerzas militares israelíes. Sin embargo, en la práctica, el control de este tipo de transportes es complicado, ya que solo se inspeccionan los buques que oficialmente declaran el transporte de armas. También hay dudas acerca de la futura cooperación en el ámbito de la aviación militar: la formación de pilotos españoles está vinculada al uso de equipos mantenidos por empresas israelíes.
El debate interno en torno al decreto fue intenso. Algunas fuerzas políticas exigían su aprobación inmediata, temiendo una posible ruptura de los acuerdos de coalición. Al mismo tiempo, la complejidad técnica para armonizar las nuevas normas y la necesidad de cumplir con los estándares europeos provocaron el retraso en la publicación del texto final.
Como resultado, España apuesta por una postura firme respecto a Israel, con la esperanza de que estas nuevas medidas sirvan de ejemplo para otros países de la UE y aumenten la presión sobre Tel Aviv para poner fin a la ofensiva en Gaza y buscar una solución política al conflicto.












