
En los próximos diez años, para mantener el nivel actual de productividad, la economía española necesitará incorporar a 2,4 millones de nuevos trabajadores. Dado el descenso previsto de la población local en edad laboral, la gran mayoría de estos puestos serán cubiertos por personas inmigrantes. Así, los trabajadores extranjeros se convierten en un factor clave para satisfacer la demanda del mercado laboral.
Según los últimos datos de análisis, ocho de cada diez personas que han llegado a España desde comienzos del siglo XXI se han integrado con éxito en la población económicamente activa. El Gobierno presenta el modelo migratorio del país como un ejemplo a seguir tanto en Europa como fuera de ella, destacando su equilibrio, eficacia y humanidad. Las autoridades insisten en que este enfoque impulsa la prosperidad general, y que las políticas públicas en este ámbito se basan exclusivamente en datos fiables y un análisis profundo.
Expertos del Consejo Económico y Social confirman que desde 2019 los procesos migratorios en el país han entrado en una fase más madura. Tras los máximos registrados en 2024, el ritmo de crecimiento se ralentizó algo en 2025 y muestra una tendencia a la baja. El impacto de la llegada de extranjeros sobre el crecimiento económico, el empleo, la productividad y la situación demográfica se califica de sumamente positivo. A esta dinámica han contribuido de manera importante las reformas legislativas sobre los derechos de extranjeros, aprobadas en 2022 y 2024.
Actualmente, los inmigrantes ya representan una quinta parte de la población total de España, y su aportación al crecimiento económico, el mercado laboral y el sistema de pensiones es considerada indispensable. Los datos de las regiones con los mayores problemas demográficos lo demuestran claramente: la proporción de trabajadores extranjeros entre todos los cotizantes al sistema de la Seguridad Social alcanza el 7,4% en Asturias, el 10,4% en Castilla y León y el 7,1% en Galicia.
En total, más de 3,1 millones de extranjeros trabajan hoy en España, un millón más que en 2018, y el 43% de ellos —1.335.794 personas— son mujeres. Llama la atención que tres de cada cuatro nuevos empleos creados en el país desde 2019 han sido ocupados precisamente por inmigrantes. En el último año, el empleo de extranjeros en el régimen general ha crecido un 7,3%, y el número de autónomos extranjeros ha alcanzado el récord histórico de 494.246 personas. El aumento es especialmente notable en los sectores altamente cualificados: un 27% en información y comunicaciones y un 18,8% en profesiones científico-técnicas.












