
El potente temporal Oriana ha provocado graves alteraciones en la vida de los españoles, especialmente en el este del país. El viento y las lluvias intensas ya han causado la cancelación de trenes, el cierre de carreteras y la adopción de medidas de evacuación de emergencia. Las autoridades se ven obligadas a responder ante la amenaza para la seguridad restringiendo la movilidad y advirtiendo sobre nuevos riesgos.
En la provincia de Castellón se ha declarado el nivel rojo de alerta por ráfagas de viento huracanado. En las carreteras de la región se han impuesto límites de velocidad y, para el transporte de mercancías, la prohibición de adelantar. En algunos puntos el tráfico se ha detenido por completo: un tramo de la autovía A-33 en Alicante está cerrado durante 16 kilómetros y en Madrid se han clausurado los accesos al puerto de Navacerrada.
Transporte bajo amenaza
El servicio ferroviario ha sido uno de los más afectados. Renfe ha cancelado todos los trenes de media y larga distancia entre Valencia y Cataluña, incluidos los populares Euromed e Intercity. No se han ofrecido alternativas a los pasajeros. Además, tres trenes de alta velocidad entre Valencia y Castellón no circularán en las próximas veinticuatro horas.
En Cataluña y la Comunidad Valenciana los servicios de protección civil enviaron alertas de emergencia a los teléfonos móviles de los residentes. En Tarragona y Castellón se han registrado ráfagas superiores a 170 km/h. Bomberos y rescatistas trabajan sin descanso: decenas de intervenciones están relacionadas con la caída de árboles, el colapso de estructuras y la necesidad de reforzar urgentemente instalaciones peligrosas.
Evacuaciones forzadas
En Castilla y León, la situación se ha complicado debido a la crecida repentina de los ríos. En San Esteban de Gormaz (provincia de Soria) ha comenzado la evacuación de los vecinos: el nivel del Duero casi alcanza los 5 metros y el caudal supera los 275 metros cúbicos por segundo. Se ha habilitado el edificio del instituto local La Rambla para acoger a los evacuados.
En otras regiones también se han implementado medidas de precaución. En Cantabria se ha registrado una cantidad récord de precipitaciones: casi 74 litros por metro cuadrado en un solo día. En Sierra Nevada, la estación de esquí permanece cerrada por cuarto día consecutivo debido a los daños en la carretera. En ciudades y pueblos de todo el país se han cancelado los eventos multitudinarios, cerrado parques y prohibido los paseos al aire libre.
El país entero en alerta
Diecisiete comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas de España despertaron con diferentes niveles de alerta. Se esperan olas de hasta 12 metros en las zonas costeras y riesgo de aludes y nevadas en las montañas. Las autoridades piden a la población no salir de casa si no es imprescindible y estar atenta a las actualizaciones de los servicios de emergencia.
La situación recuerda a los acontecimientos anteriores en Andalucía, cuando la tormenta Leonardo bloqueó cientos de carreteras y miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares. Más detalles sobre este caso en el informe sobre las consecuencias de evacuaciones masivas y el cierre de colegios.
En los últimos años, España se enfrenta cada vez más a fenómenos meteorológicos extremos. Tormentas como Oriana provocan interrupciones en el transporte, evacuaciones masivas y considerables pérdidas económicas. El año pasado también se registró un aumento de estos eventos catastróficos, con lluvias intensas y fuertes vientos que paralizaron aeropuertos y líneas ferroviarias, obligando a declarar estados de emergencia en algunas regiones. Expertos señalan que estos fenómenos son cada vez más frecuentes e impredecibles, lo que exige a las autoridades y a la población estar especialmente preparados para responder con rapidez.












