
En el mundo de los grandes negocios en España, donde cada movimiento está bajo la lupa de la prensa, existen figuras que logran lo casi imposible: mantener su vida privada completamente resguardada. Esther Alcocer Koplowitz, hija mayor del magnate financiero Alberto Alcocer y la legendaria Esther Koplowitz, es el mejor ejemplo de este perfil. A sus 55 años no solo preside el consejo de administración de la multinacional FCC, sino que ostenta el título de marquesa de Peñalver, manteniéndose como una de las personalidades más discretas del país.
Su trayectoria profesional parecía marcada desde su nacimiento. Pertenecer a dos de las dinastías más influyentes de España la obligaba a estar a la altura de ese estatus. Tras licenciarse en Derecho y obtener un MBA en la prestigiosa escuela IESE, Esther ascendió paso a paso en el negocio familiar. Hoy lidera FCC, gigante en el sector de la construcción de infraestructuras y servicios públicos, además de formar parte del consejo de Cementos Portland Valderrivas. Es una inmensa responsabilidad que asume con elegancia y sin hacer ruido.
A pesar de su deseo de privacidad, Esther aparece ocasionalmente en público, y cada una de sus apariciones causa sensación. Sus salidas en eventos donde participa la familia real son especialmente memorables. Ya sea en la entrega de los Premios Princesa de Asturias o en una cena de gala, siempre destaca por su impecable sentido del estilo. En una ocasión, durante una recepción en honor al sultán de Omán, lució un vestido ajustado de satén color teja que, según los críticos de moda, eclipsó por completo el atuendo de la propia reina Letizia. Este episodio no hizo más que reforzar su reputación como icono de la moda, aunque ella no busque la fama.
Fuera de las salas de juntas y de los palacios reales, Esther lleva una vida alejada de la imagen habitual de los multimillonarios. No tiene redes sociales y prefiere pasar su tiempo libre en su casa de campo o esquiando. Desde 1993 está casada con el arquitecto y hotelero Pablo Santos Tejedor. La pareja tiene tres hijos —Carmen, Esther y Pablo— quienes, siguiendo el ejemplo de sus padres, también evitan la exposición pública. Para ella, la familia es un refugio tranquilo, protegido del bullicio mediático.
Esther mantiene también una estrecha relación con sus hermanas, Alicia y Carmen. Ambas estudiaron Derecho y están vinculadas de distintas maneras al negocio familiar. Alicia ostenta el título de marquesa de Campo Florido y Carmen, condesa de Peñalver, hace algunos años acaparó la atención mediática por su divorcio con el cantante Juan Losada, un hecho poco habitual en la discreta vida del clan.
En 2018, Esther heredó de su madre el título de marquesa de la Casa Peñalver, creado en 1790, lo que refuerza su estrecha relación con la aristocracia española. Hace algunos años, al recibir un premio como líder empresarial, lo dedicó a su madre. En su discurso remarcó que cualidades como la bondad, el coraje, la generosidad y la resiliencia no son solo valores familiares, sino principios fundamentales para cualquier líder que aspire a desenvolverse con éxito en un mundo en constante cambio.












