
Durante casi dos décadas, Carlos Fernández, exconcejal del Ayuntamiento de Marbella, fue uno de los fugitivos más buscados por su implicación en el conocido caso de corrupción Malaya. Su nombre aparecía una y otra vez en investigaciones sobre grandes escándalos en la Costa del Sol, pero él se esfumó del radar de las autoridades españolas en 2006. Ahora, años más tarde, Fernández ha caído en manos de la policía: fue detenido en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, tras llegar en un vuelo procedente de Argentina.
La operación para su detención tuvo lugar a primera hora de la mañana: el vuelo procedente de Buenos Aires aterrizó antes de lo previsto y, en el control de pasaportes, los sistemas detectaron la orden internacional de arresto. Fernández no opuso resistencia y fue trasladado a la sede de la Audiencia Nacional. Allí, tras varias horas, los jueces decretaron su puesta en libertad provisional con la condición de comparecer en la vista fijada para noviembre.
El largo periplo del fugitivo: de Marbella a Sudamérica
La desaparición de Fernández comenzó en julio de 2006, cuando en Marbella se produjo una segunda oleada de detenciones por el caso Malaya. En ese momento, siendo segundo teniente de alcalde y miembro del Partido Andalucista, optó por huir tras enterarse de que su arresto era inminente. Según la investigación, cruzó la frontera con Portugal, donde los controles eran casi inexistentes, y tomó un vuelo rumbo a Brasil. Días después, fue localizado en Argentina, a donde llegó a través del aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires.
En los años siguientes, Fernández intentó que se archive su proceso penal, llegando incluso a presentarse voluntariamente ante las autoridades argentinas en 2017. Sin embargo, la extradición a España nunca se llevó a cabo: la justicia argentina denegó su entrega. Durante todo este tiempo el exfuncionario permaneció en la sombra, hasta que decidió regresar a su país natal para enfrentarse personalmente a la justicia española.
Acusaciones de corrupción y carrera política
Durante su trayectoria política, Fernández mantuvo estrechos vínculos con figuras destacadas de Marbella, entre ellas el fallecido Jesús Gil. En 2003 participó en el cambio de gobierno municipal y luego fue nombrado segundo teniente de alcalde. Sin embargo, en 2005 fue apartado del equipo por presionar a empleados municipales para financiar al partido.
En el caso Malaya, a Fernández se le atribuyen delitos de soborno de grandes cantidades, abuso de poder y malversación de fondos. Según la investigación, habría recibido al menos 150.000 euros del organizador de la trama corrupta, Juan Antonio Roca. Además, enfrenta otros procesos judiciales por irregularidades urbanísticas y operaciones financieras en el club deportivo San Pedro Alcántara.
Qué le depara el futuro a Fernández
Actualmente, el ex político se encuentra en libertad, aunque está obligado a comparecer ante el tribunal en noviembre. Se espera que en la audiencia las partes intenten llegar a un acuerdo que podría reducir la pena. A pesar de años de fuga, Fernández logró evitar la prisión preventiva, pero su futuro se decidirá en los próximos meses.












