
A principios de 2019, agentes de la unidad contra el crimen organizado detuvieron a Asdrúbal Casares, quien en ese momento dirigía la inspección fiscal en Vigo. Contaba con más de treinta años de experiencia en la lucha contra el fraude financiero. Su arresto marcó el inicio de una sonada investigación, que aún hoy sigue generando muchas incógnitas.
A Casares se le atribuye participar en una compleja trama donde, según la acusación, él y sus colaboradores más cercanos —su ex pareja y dos asesores— ayudaban a empresas con problemas fiscales a cambio de dinero. Tras su detención, Casares pasó casi tres meses en la prisión de Teixeiro, en A Coruña. Su domicilio y oficina fueron registrados; le incautaron dispositivos electrónicos y dinero en efectivo.
La investigación comenzó mucho antes del arresto y se ha prolongado casi una década. Durante este tiempo, el número de testigos e implicados ha disminuido notablemente, ya que en varios episodios las pruebas no resultaron convincentes. Sin embargo, la fiscalía insiste en pedir seis años de prisión para Casares, acusándolo de aceptar sobornos, filtrar información confidencial, realizar operaciones ilegales y blanqueo de capitales. Por su parte, la defensa sostiene que el caso se ha desmoronado por falta de pruebas y exige su archivo.
El modus operandi y los episodios clave
La acusación se basó en las declaraciones de empresarios que aseguraron haber recibido ofertas de ayuda para resolver sus problemas fiscales a cambio de ciertos pagos. Una de las principales quejas provino de un empresario sospechoso de un gran fraude relacionado con la devolución del IVA. Finalmente, fue absuelto y la Agencia Tributaria tuvo que devolverle una suma considerable.
Según la investigación, Casares compartía información confidencial con sus conocidos asesores, Francisco González del Pino y Pablo González Tenorio. Ellos contactaban con empresas que estaban siendo investigadas y les ofrecían servicios para reducir sanciones o resolver problemas con Hacienda. Supuestamente, recibían dinero a cambio, parte del cual podría haber ido destinado a Casares. Sin embargo, no se hallaron pruebas directas de que el exfuncionario recibiera dinero personalmente.
Operaciones financieras y consecuencias
La investigación también reveló que Casares prestó servicios de asesoría a varias empresas a través de intermediarios e incluso de una compañía a nombre de su esposa. Además, se le acusa de intentar ocultar parte de sus fondos en cuentas suizas; parte de ese dinero fue posteriormente transferido de regreso a España mediante operaciones bancarias.
La Fiscalía solicita para Casares seis años y tres meses de prisión, así como multas superiores a 232.000 euros. Sus colaboradores también se enfrentan a diversas penas y sanciones económicas. La defensa insiste en la ausencia de pruebas directas y denuncia la dilatación del proceso, así como que los cargos más graves ya fueron retirados.
Final de la historia y próximos pasos
Tras salir de prisión, Casares intentó reincorporarse a su antiguo puesto, pero se le negó y tuvo que jubilarse al cumplir 65 años. Actualmente, el caso se encuentra en su fase final y las vistas con jurado no se esperan antes de 2026. El resultado de este proceso podría marcar un precedente para todo el sistema fiscal de la región.











