
En los próximos días, la escena política de España captará la atención de toda Europa. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se prepara para reunirse con el presidente Pedro Sánchez, donde discutirán la posible participación de militares españoles en una misión de paz en Ucrania. Aunque la postura de Feijóo sobre este asunto sigue siendo un enigma, sus recientes declaraciones en el congreso del Partido Popular Europeo en Valladolid han sido interpretadas como una señal de alarma para todo el continente.
Feijóo no habló abiertamente de intervención militar, pero subrayó que Europa enfrenta una situación internacional excepcionalmente compleja y peligrosa. Según él, ahora más que nunca es fundamental estar preparados para defender los valores democráticos y las libertades. Destacó que la seguridad debe ser una prioridad absoluta para todos los estados europeos, y sugirió la necesidad de unidad ante las nuevas amenazas.
Preguntas sin respuesta
Mientras otros líderes conservadores europeos apoyan abiertamente la idea de enviar fuerzas de paz a Ucrania, Feijóo prefiere guardar silencio. Su cautela genera desconcierto no solo entre sus rivales políticos, sino también entre sus propios partidarios. Miembros del Gobierno, especialmente la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz (Elma Saiz), expresan públicamente sus dudas sobre la postura de la oposición. Según Saiz, el país necesita en estos momentos una oposición responsable y madura, capaz de tomar decisiones en beneficio de la sociedad y no de esquivar los temas más delicados.
Al mismo tiempo, Feijóo subraya su compromiso con los valores europeos y se define como un firme defensor de la integración. Está convencido de que solo una Unión Europea fuerte y cohesionada puede resistir en un contexto de inestabilidad geopolítica. Según su visión, ampliar alianzas y buscar nuevos socios es la única vía para reforzar el papel de Europa en el escenario internacional.
Economía y fronteras
En su intervención, Feijóo abordó no solo cuestiones de seguridad, sino también las perspectivas económicas. Calificó el acuerdo entre la UE y Mercosur como una oportunidad única para la economía europea, aunque advirtió que el éxito solo será posible si se aplican medidas estrictas para proteger los intereses de los productores europeos. Según afirmó, es necesario implementar mecanismos automáticos de salvaguarda y eliminar exigencias excesivas al sector agrícola.
Feijóo puso un especial énfasis en el control de fronteras. Insiste en reforzar la vigilancia aduanera y las inspecciones para proteger el mercado interno de la competencia desleal y la entrada ilegal de mercancías. Según él, estas medidas deben formar parte de un amplio plan para recuperar la competitividad de la economía europea. Entre las prioridades destacan el apoyo a la juventud, las reformas demográficas y el desarrollo industrial.
La energía en riesgo
Uno de los temas más candentes de su intervención fueron las perspectivas energéticas. Feijóo criticó duramente la decisión de cerrar progresivamente las centrales nucleares en España, calificándola de error estratégico. A su juicio, abandonar la energía nuclear solo aumentará la dependencia del gas ruso y pondrá en peligro la seguridad energética del país. La cuestión adquiere especial relevancia en medio del debate abierto sobre el futuro de la central de Almaraz, cuya situación aún no se ha resuelto.
La postura de Feijóo respecto a la energía provocó intensas reacciones entre los asistentes al foro. Muchos respaldaron sus críticas, considerando que abandonar la energía nuclear no es solo un error económico, sino una decisión que puede salirle muy cara a todo el país. En un momento en que Europa busca caminos hacia la independencia energética, medidas como esta resultan, por decirlo suavemente, polémicas.
Un desafío para Europa
La situación que enfrenta Europa exige acciones rápidas y decididas. Feijóo insiste en que solo la unidad, la disposición al cambio y la defensa de los propios intereses permitirán mantener la estabilidad y la seguridad. Su llamado a reformar y fortalecer la posición de la Unión Europea suena como una advertencia: el tiempo para reflexionar se agota y está en juego no solo el bienestar económico, sino la propia democracia.
En los próximos días se verá si la oposición española está dispuesta a asumir la responsabilidad y respaldar iniciativas que pueden cambiar el equilibrio de poder en Europa. Por ahora, Feijóo mantiene el suspenso y la tensión política no deja de aumentar.












