
A principios de diciembre, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró una exposición de Cristina García Rodero dedicada a las facetas menos conocidas de la vida española. La muestra «España oculta» reúne fotografías tomadas entre 1973 y 1989, convirtiéndose en todo un acontecimiento para los amantes de la fotografía documental. Estas obras no solo ilustran una época de cambios, sino que también invitan a mirar España fuera de los marcos y estereotipos habituales.
En el imaginario colectivo, los años 70 y 80 suelen asociarse a una explosión de libertad, vida nocturna y revoluciones culturales como la Movida Madrileña. Sin embargo, Rodero eligió otro camino: en lugar de clubes y discotecas, se adentró en el interior del país para retratar fiestas, rituales y la vida cotidiana en pueblos y ciudades. Su objetivo captó no solo momentos coloridos, sino también detalles sutiles que suelen quedar fuera de escena.
Tradición viva
Las fotografías de Rodero no son solo una crónica, sino un intento de comprender cómo cambiaba España en realidad. En las imágenes aparecen mujeres con pañuelos negros, niños jugando entre estatuas religiosas, jóvenes participando en procesiones callejeras. Estas escenas no sorprenden, sino que resultan familiares: es fácil reconocer en ellas a familiares, vecinos o a uno mismo en la infancia.
Muchos de los protagonistas de su obra son personas comunes, que son a la vez partícipes de nuevas tendencias y guardianes de antiguas tradiciones. Rodero muestra que los cambios no siempre ocurren a la vista de todos, y que la verdadera vida del país suele estar oculta tras la fachada de las modas y los grandes acontecimientos. Su España no es exótica ni pertenece al pasado, sino que es parte integral del código cultural compartido.
Una mirada sin adornos
La característica principal de la exposición es la honestidad y la carga emocional de las imágenes. Rodero no idealiza ni juzga a sus personajes. Captura momentos de alegría, cansancio, ironía e, incluso, de absurdo. Ahí radica la fuerza de su obra: no impone respuestas, sino que invita a reflexionar sobre nuestras propias raíces e identidad.
La exposición en el IVAM se ha convertido en una de las más visitadas de los últimos meses. La primera visita guiada llenó la sala, y el flujo de visitantes en las galerías no cesa. El interés por estas fotografías no se debe solo a su valor artístico, sino también a que restituyen al espectador una España auténtica, sin adornos.
Reinterpretando el pasado
La reacción del público ante la exposición y la reedición del libro «España oculta» demuestra que el interés por el pasado propio y su reinterpretación sigue vivo. La gente acude para ver no solo la historia, sino también encontrarse a sí misma en los rostros, gestos y miradas que Rodero retrata. No es nostalgia, sino un intento de comprender cómo el pasado moldea el presente.
La exposición estará abierta hasta febrero de 2026 y, a finales de diciembre, está prevista otra visita guiada con el autor. Para muchos, es una oportunidad no solo de descubrir imágenes únicas, sino también de ver su propio país desde una nueva perspectiva. Rodero recuerda que la verdadera España no solo se encuentra en las crónicas de las grandes ciudades, sino también en las celebraciones tranquilas, las tradiciones familiares, las procesiones callejeras y las alegrías simples de la vida.











