
La cuestión de la legalización de cientos de miles de migrantes ha irrumpido inesperadamente en el centro de la vida política en España. Para muchos ciudadanos, esto no es solo otra iniciativa: se trata de una decisión capaz de cambiar el equilibrio de fuerzas en el parlamento y de influir en la vida cotidiana de millones de personas. En un contexto de inestabilidad y constantes maniobras políticas, cada acuerdo de este tipo se convierte en un verdadero termómetro para valorar cuáles son las prioridades reales del poder.
El acuerdo entre el gobierno y Podemos para regularizar a unos 500.000 migrantes ha generado no solo intensos debates, sino que también se ha transformado en un elemento clave en el intento de mantener la mayoría parlamentaria. Las autoridades confían en que este paso no solo permitirá cumplir compromisos previos, sino también reforzar su posición ante los nuevos retos. Próximamente, está previsto transferir a Cataluña (Cataluña) competencias adicionales en materia migratoria, una demanda planteada tanto por Podemos como por los representantes de Junts.
Maniobras en el parlamento
Los últimos acontecimientos en el Congreso (Congreso) han evidenciado lo frágil que puede ser el equilibrio político. El fracaso en la votación del llamado «escudo social» fue un golpe inesperado para el gobierno. El texto, entre otras medidas, contemplaba la indexación de las pensiones, pero fue rechazado por la acción conjunta de PP, Junts y Vox. Esta decisión se inserta en una estrategia más amplia de presión a la oposición y de esfuerzo por mantener la unidad entre los aliados.
Al mismo tiempo, el Consejo de Ministros aprobó el acuerdo con Podemos, abriendo el camino hacia una regularización masiva de migrantes. Para el partido de Ione Belarra, este es su primer gran logro en un año, y para el gobierno representa la oportunidad de eliminar uno de los principales obstáculos para transferir las competencias migratorias a Cataluña. Anteriormente, el proyecto de ley sobre este asunto ya había fracasado debido a la postura de Podemos, que exigía no solo la regularización, sino también cambios en la redacción del documento.
Acuerdos secretos
Resulta llamativo que los detalles del acuerdo entre el ministro Félix Bolaños y la líder de Podemos se negociaran en total secreto. Las autoridades permitieron que fuera Podemos quien anunciara el compromiso alcanzado, para que el partido pudiera mostrar su relevancia política. Como resultado, se acordaron no solo cambios en el proyecto de ley, sino también un nuevo procedimiento para su tramitación en el Parlamento.
Uno de los principales escollos fueron las expresiones relacionadas con la «amenaza a la identidad» y la «seguridad» en el contexto migratorio. Los representantes de Podemos insistieron en modificarlas, considerándolas discriminatorias. Finalmente, el gobierno cedió para acercarse a Junts y reanudar las negociaciones sobre otros temas clave.
El rompecabezas de las coaliciones
En los últimos meses, el gobierno ha estado construyendo activamente una compleja red de alianzas con diversas fuerzas políticas. Con Junts ya se han acordado medidas para combatir la reincidencia, apoyar a los inquilinos y ampliar la presencia internacional de Cataluña. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, firmó personalmente acuerdos con representantes de la Generalitat para cooperar en la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo.
Con el PNV se discute la transferencia de cinco competencias clave, incluyendo temas de seguridad, así como la aceleración del traspaso de otras diez áreas. Recientemente, el presidente del Gobierno se reunió con el líder vasco Imanol Pradales, quien anunció la celebración de una comisión bilateral para la transferencia de aeropuertos y funciones migratorias.
Apuestas financieras y sociales
Con ERC se ha firmado un acuerdo sobre financiación autonómica y se negocia la gestión total de los ingresos por el impuesto sobre la renta. Para Bildu se destinó un paquete específico de medidas de apoyo al “escudo social”, a pesar de tratarse de un decreto y no de una ley.
Todo esto forma parte de un ambicioso plan para mantener la mayoría parlamentaria y garantizar la estabilidad hasta 2027. Sin embargo, persisten importantes obstáculos en el camino hacia la implementación de estos objetivos. Uno de ellos es la cuestión de la amnistía a Carles Puigdemont, cuya resolución depende tanto de los tribunales europeos como españoles. Las autoridades confían en que el proceso se acelere y no dificulte la aprobación de los presupuestos.
Giros inesperados
El fracaso del “escudo social” se explica porque el gobierno incluyó a propósito disposiciones controvertidas en el documento para poner a la oposición en una posición incómoda ante los pensionistas. En breve está previsto que el asunto se aborde nuevamente, pero esta vez en un formato más restringido: sólo sobre las pensiones.
La tensión adicional fue provocada por recientes incidentes en la red ferroviaria, incluyendo el accidente en Adamuz y la crisis en el sector ferroviario catalán. Estos hechos obligaron a Junts y ERC a tomar distancia temporalmente del gobierno. En respuesta, se destituyó a dos directivos de Adif para reducir la presión política y permitir que los aliados salven la imagen.











