
La costa norte de España guarda muchas sorpresas, y Gijón (Gijón/Xixón) es una de ellas. En octubre, la ciudad parece abrir los brazos: las calles se vuelven más tranquilas y el aire se llena de la frescura del Atlántico. Aquí es fácil sentirse parte de la vida local sin perder esa atmósfera festiva.
El casco antiguo de Cimadevilla (Cimadevilla) es el corazón de Gijón. Sus callejuelas empedradas llevan a antiguas ruinas romanas, plazas acogedoras y museos. En la cima de la colina se alza el monumento «Elogio del Horizonte» (Elogio del Horizonte), convertido en símbolo imprescindible de la ciudad. Desde aquí se disfruta de impresionantes vistas de la costa, especialmente bellas bajo la luz otoñal.
Gijón no se puede imaginar sin el mar. La playa de San Lorenzo (San Lorenzo), con su línea curva y largo paseo marítimo, es la carta de presentación de la ciudad. Caminar junto al mar hacia rincones tranquilos como las playas de Peñarrubia (Peñarrubia) o Serín (Serín) se convierte en toda una aventura. Para quienes prefieren vacaciones en familia, las playas de Poniente (Poniente) y El Arbeyal (El Arbeyal) son ideales: siempre animadas, pero sin agobios.
La vida cultural de Gijón no se detiene ni un solo día. Las antiguas termas de Campo Valdés (Termas de Campo Valdés), los yacimientos arqueológicos y los espacios modernos como Laboral Ciudad de la Cultura (Laboral Ciudad de la Cultura) ofrecen una combinación única de pasado y presente. Los amantes de la naturaleza disfrutarán del Jardín Botánico Atlántico, y quienes viajan en familia encontrarán numerosas actividades en los museos y el acuario local.
La verdadera esencia de la ciudad se percibe en sus cafeterías, en las terrazas y en las animadas sidrerías. Por la tarde, las calles se inundan de aromas a pasteles recién hechos y mariscos. La gastronomía local merece una mención aparte: aquí se prepara una contundente fabada, un jugoso cachopo y, por supuesto, platos de pescado y mariscos. La sidra fluye en abundancia y la forma tradicional de escanciarla se convierte en todo un espectáculo.
Gijón es un lugar donde conviven en armonía la tradición y la modernidad, las fiestas bulliciosas y los rincones tranquilos. Octubre es el momento ideal para descubrir esta ciudad: hay menos turistas y el ambiente es realmente auténtico. En dos días se puede hacer mucho: pasear por el paseo marítimo, probar los productos locales y simplemente disfrutar del relajado ritmo de vida del norte de España.












