
España ha decidido mantener las cuotas de los autónomos en el nivel de 2025 también en 2026, una medida que afectará a cientos de miles de trabajadores por cuenta propia. El Consejo de Ministros aprobó la congelación de las tarifas vigentes, descartando el aumento que se había considerado previamente. Para muchos pequeños empresarios, esta decisión representa un alivio inesperado, ya que hasta hace poco se debatía una subida considerable de las cotizaciones.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones propuso inicialmente subir las cuotas a las 15 categorías de autónomos introducidas tras la reforma de 2023. Los incrementos habrían oscilado entre 11 y 206 euros mensuales, lo que provocó duras críticas de la principal asociación ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos), vinculada a la CEOE. En ATA calificaron la medida como “un golpe al bolsillo” y rechazaron apoyarla. También se opuso el partido Junts, cuyo voto era clave para sacar adelante la reforma en el Parlamento.
Discrepancias políticas
Ante la falta de consenso, el Ministerio cambió de rumbo y propuso congelar las cuotas para los autónomos con menores ingresos y limitar la subida al resto a un máximo del 2,5 %, por debajo de la inflación. Esta opción satisfizo a la ATA, pero no convenció a los sindicatos ni a otras organizaciones del sector, como UATAE y UPTA, que exigían aumentos más significativos para los autónomos con mayores ingresos.
La ministra de Inclusión Social, Elma Saiz, recientemente designada como portavoz del Gobierno, afirmó que las autoridades siguen buscando un acuerdo con los representantes de los autónomos. Sin embargo, debido a los plazos ajustados, se decidió prorrogar las tarifas actuales. Saiz recordó la reforma impulsada por el exministro José Luis Escrivá, que preveía un aumento anual de las cotizaciones para ir equiparando progresivamente las cuotas a los ingresos reales de los autónomos.
Reacción del sector
El presidente de ATA, Lorenzo Amor, valoró positivamente la decisión de prorrogar las tarifas actuales. Destacó que los autónomos ya pueden aumentar voluntariamente sus cotizaciones en función del nivel de sus ingresos. A su juicio, el sistema ya refleja los ingresos reales, aunque la diferencia entre las aportaciones de los autónomos y los asalariados con ingresos similares sigue siendo notable, especialmente entre quienes ganan más.
Según el plan de reforma, en 2032 los autónomos deberán pagar las mismas cotizaciones que los asalariados con ingresos equivalentes. Para ello, el Gobierno debería haber acordado con los agentes sociales un calendario para el aumento anual de las cuotas. Sin embargo, las dificultades actuales incluso para aprobar subidas modestas evidencian que poner en marcha este plan será extremadamente complicado.
Futuro de la reforma
La cuestión de la justicia y el monto de las cotizaciones para los autónomos sigue sin resolverse. Aunque muchos representantes de las pequeñas empresas celebraron la decisión de congelar las cuotas, los sindicatos y algunos políticos insisten en la necesidad de cambios adicionales. Señalan la brecha existente entre las garantías sociales de los autónomos y los trabajadores asalariados, que está directamente relacionada con el nivel de las cotizaciones.
Por ahora, las autoridades españolas han decidido no tomar riesgos y mantener el status quo para evitar nuevos conflictos y dar tiempo a negociar un compromiso. En los próximos meses se esperan nuevas rondas de diálogo que podrían definir el futuro del sistema de cotizaciones de los autónomos para los próximos años.












