
El intento de consagrar el derecho al aborto en la Constitución de España se convirtió en uno de los temas más debatidos de la primavera de 2026. Esta decisión podría influir en el futuro de los derechos de las mujeres y modificar el equilibrio de fuerzas en el Parlamento. La cuestión ha generado intensos debates, ya que para aprobar la reforma se requerirá el apoyo no solo de la izquierda, sino también de los partidos de la oposición.
El Gobierno propuso modificar el artículo 43 para añadir un apartado sobre el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo. El Consejo de Estado (Consejo de Estado) respaldó la iniciativa, aunque expresó dudas sobre la fórmula elegida para introducir los cambios. Según expertos, el artículo seleccionado está más relacionado con aspectos sanitarios que con derechos fundamentales, lo que podría provocar disputas legales en el futuro.
Desacuerdos políticos
Para aprobar la reforma es necesario el respaldo de tres quintas partes de los diputados del Congreso. Esto significa que, sin el apoyo del Partido Popular (Partido Popular, PP) y el partido Vox, la iniciativa no saldrá adelante. Actualmente, ambas formaciones se oponen a los cambios, argumentando que tienen un trasfondo político. El Consejo de Estado también señaló que la cuestión del aborto no debe tratarse únicamente como parte del sistema sanitario, ya que afecta a un ámbito más amplio de derechos y deberes.
Por primera vez, la idea de incluir el derecho al aborto en la Constitución surgió tras un intenso debate en Madrid, cuando representantes de Vox lograron que se reconociera el síndrome ‘postaborto’ a nivel municipal. En ese momento, el alcalde de la capital (José Luis Martínez Almeida) apoyó inicialmente la iniciativa, pero luego cambió de postura. Controversias similares ya habían generado tensiones entre partidos, y el actual intento de reforma solo ha acentuado las divisiones.
El papel del Consejo de Estado
El Consejo de Estado emitió un informe favorable, aunque subrayó que el procedimiento elegido podría ser impugnado. En particular, los expertos consideran que, si los promotores hubieran optado por reformar el apartado de la Constitución dedicado a los derechos y deberes fundamentales, el proceso habría sido más complicado, requiriendo la disolución del Parlamento y nuevas elecciones. El Gobierno decidió seguir una vía más sencilla para aumentar las posibilidades de éxito, lo que desató críticas en parte del ámbito jurídico.
Dentro del propio Consejo de Estado no hubo unanimidad. La presidenta Carmen Calvo encargó el dictamen a la exministra de Sanidad María Luisa Carcedo, mientras que una opinión alternativa fue elaborada por uno de los padres de la Constitución de 1978, Miguel Herrero de Miñón. Él advirtió que una reforma de este tipo podría sortear las garantías previstas en el artículo 15, donde se consagra el derecho a la vida y la integridad física.
Impacto en la sociedad
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó la iniciativa como un paso para proteger los derechos de las mujeres y fortalecer la justicia social. Subrayó que España debe avanzar al ritmo de las tendencias europeas actuales. Sin embargo, según informa Ale Espanol, el Consejo de Estado considera que la cuestión requiere un análisis jurídico más profundo y que no debe resolverse únicamente con métodos políticos.
El debate sobre la reforma coincidió con la visita del nuevo pontífice León XIV a España. Su intervención en el Congreso podría abordar el tema del derecho a la vida, ya que la postura de la Iglesia Católica respecto al aborto se mantiene inalterable. Esto añade un nivel extra de tensión en la sociedad y entre los políticos.
Contexto y comparaciones
No es la primera vez que la propuesta de reformar la Constitución para introducir nuevos derechos genera controversia en España. Recientemente, por ejemplo, las autoridades debatieron la apertura de archivos relacionados con los sucesos del 23 de febrero de 1981, lo que también desató duros enfrentamientos entre los partidos. Más información sobre cómo este tipo de iniciativas se convierten en objeto de luchas políticas en el reportaje sobre la polémica en torno a la apertura de los archivos del golpe.
En los últimos años, en Europa solo Francia se ha atrevido a dar un paso similar, consagrando el derecho al aborto en su Constitución. España podría ser el segundo país si el Parlamento alcanza un acuerdo. Sin embargo, por ahora las posibilidades de éxito parecen limitadas debido a la firme postura de la oposición y a las valoraciones jurídicas contradictorias.
En otros países de Europa, los debates sobre los derechos de las mujeres y el aborto también son muy intensos. En Polonia y Hungría, las autoridades han endurecido las leyes, provocando protestas multitudinarias. Al mismo tiempo, en países como Alemania e Italia, se discuten nuevas garantías para las mujeres. España, en línea con las tendencias europeas, busca su propio camino, equilibrando las tradiciones con las demandas modernas de la sociedad.












