
En los últimos años, organizar las vacaciones por cuenta propia se había convertido en una auténtica maratón de webs: los billetes se buscaban en una página, el alojamiento en otra, y para seleccionar restaurantes y actividades hacía falta abrir aún más pestañas. Ahora, este caos va quedando atrás. Google está incorporando en su buscador una nueva función basada en inteligencia artificial que promete revolucionar la manera de planificar los viajes.
Una nueva era de asistentes digitales
La compañía ha presentado Canvas, una herramienta visual que ya se está probando en Estados Unidos. En lugar de los enlaces habituales, los usuarios reciben un espacio interactivo donde pueden organizar rutas, marcar ciudades, elegir actividades y ver mapas. Todos los elementos son fáciles de editar, y el proceso se asemeja a una conversación con un asistente inteligente que no pasa por alto ningún detalle.
El usuario expresa sus preferencias —por ejemplo, pasar una semana en Japón durante la primavera— y la inteligencia artificial ofrece al instante un plan básico que puede modificarse: cambiar ciudades, añadir excursiones, ajustar el calendario o señalar preferencias gastronómicas. Todos los cambios se guardan, y el sistema se adapta a las nuevas solicitudes, como si fuera una libreta digital con memoria para todas las ideas.
Del sueño a la reserva
Google no se limita solo a dar consejos. En Canvas ya aparecen opciones para reservar restaurantes, excursiones y entradas a eventos directamente desde la interfaz. El buscador se está convirtiendo en un auténtico centro de gestión de viajes, donde no solo puedes soñar, sino también pasar a la acción de inmediato. La empresa colabora activamente con grandes plataformas de reservas como Booking.com, Expedia y Marriott para integrar hoteles y vuelos en un solo sistema.
Este enfoque convierte a Google en un jugador notable dentro del sector turístico. Ahora compite no solo con agregadores, sino también con agencias online. Canvas unifica servicios antes dispersos, permitiendo al usuario no perderse en infinitas ventanas del navegador y centrarse en lo más importante: elegir la ruta y las experiencias.
Dilemas de autonomía y control
Sin embargo, la irrupción tan profunda de la inteligencia artificial en la vida cotidiana genera interrogantes. Si el asistente digital elige fechas, rutas, restaurantes e incluso realiza las reservas necesarias, ¿no se pierde parte de la autonomía personal? Por un lado, esto resulta cómodo y ahorra tiempo. Por otro, preocupa que cada vez más las decisiones las tomen los algoritmos en lugar de las personas.
Viajar siempre ha sido algo más que moverse del punto A al punto B; es también el arte de elegir tu propio camino. Las nuevas tecnologías facilitan la organización, pero no hay que olvidar que las decisiones personales son las que generan experiencias únicas. Google ofrece una herramienta que puede convertirse en un aliado imprescindible, pero la última palabra siempre será del usuario.












